November 22, 2006

Análisis

Muere gente en México

Por Dagoberto Márquez

Nunca en otras épocas habíamos tenido en el estado de Guerrero tamaño baño de sangre. Si acaso durante la época de Carlos Salinas hubo hasta magnicidios en México, las cosas no involucraron a la sociedad en su conjunto. En ese sentido, 2005 y 2006 han sido años marcados por decenas de crímenes y asesinatos cuyos responsables, o están muertos por ajuste de cuentas entre los mismos grupos, o siguen haciendo de las suyas arriesgando la vida misma inclusive. Al parejo de esto, las autoridades que procuran justicia se lamentan de su incapacidad generalmente o sólo atinan a declarar “estamos investigando” aunque sin mayores resultados. Por lo que ocurre, la sociedad de estas latitudes está aterrada, consternada verdaderamente.

Estimado lector, Fina lectora, no se trata de llevar las cosas al grado de la intimidación sin fundamento ni del paroxismo pero las cosas aquí en México están calientes (supongo que así se dice). Resulta que por la razón que sea, o bien por alguna (razón) específica ligada al propio gobierno, en el estado de Guerrero así como en otras entidades del país está muriendo mucha gente, cruentamente. Lo anterior a simple vista parece estar ligado al tráfico de estupefacientes pero podría haber más causas de fondo, más razones. A saber, vínculos entre traficantes y funcionarios y agentes que los encubren.

En esta lógica, horrenda por sí sola, explicaciones van y explicaciones vienen pero la matanza es inaudita, inverosímil e irrefrenable. Terrible pues, para que me entienda. De tal magnitud son ahora las cosas que ya existe información en el sentido de que los propios agentes policíacos tienen miedo para cumplir con su riesgoso trabajo toda vez que las bajas entre los mismos también es frecuente, de muy alta incidencia. Algo grave y nunca visto anteriormente, puede usted creerlo.

Por si lo sabe o por si lo ignora, el gobierno norteamericano así como el de otras naciones del mundo han advertido a sus ciudadanos tener precaución si deciden visitar México, e incluso han recomendado no hacerlo preferentemente debido al dantesco espectáculo que ahora ofrecemos en materia de crimen organizado y violencia. El problema es de tales dimensiones que entre nosotros existe la convicción de que, de estar cerca de un hecho violento como los que (ahora) tenemos, debemos protegernos como sea bajo la premisa de que no estamos involucrados en esas cosas, aunque la desconfianza cunda irremediablemente.

Todo parece indicar que este fenómeno se deriva de graves desaciertos cometidos desde el gobierno mismo pues es un hecho claro que pudiendo contener sus causas se ha hecho caso omiso, de tal suerte que lejos de frenar o terminar con la delincuencia, esta se ha reforzado incluso. Un asunto de gravedad y de seguridad nacional que supone no mano dura meramente, sino el estudio concienzudo y ordenado para orientar mejor las cosas. Algo que no han querido hacer nuestros pusilánimes gobiernos, lamentablemente.

Si usted viene a México, tenga cuidado porque lo que ocurre no es un juego.

Es todo.

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