May 19, 2006

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por José Calderoni

Las Remesas, una gran miopía

Miope es aquel que solamente ve las cosas de cerca, las pegadas a la nariz, sin apreciar el conjunto.

Las remesas de dinero son la parte menos importante del fenómeno migratorio sin embargo, hay quienes enfocan en ese tema cualquier diálogo serio para evitar analizar los excesos que atentan a los derechos humanos universales, como el considerar un criminal a quien cruza una frontera para buscar trabajo o la  intolerancia de construir un muro.

Empecemos con los billetes, después con la relación trabajo/ familia, para terminar con lo que gana o pierde un país.

La oficina de contabilidad del gobierno de los Estados Unidos, la GAO (Government Accountability Office), manifestó que no solamente diferentes métodos de estimación  producen diferentes resultados, sino que no tienen una idea clara ni de montos ni de la forma en que los sujetos deciden los envíos.

Para México, el dato más aproximado de la GAO es de 9 billones de dólares enviados en el 2003, cuando en los medios de comunicación mexicanos se reitera (sin que lo demuestre alguna autoridad) que son 20 billones; vean nomás la diferencia.

Y estamos hablando del total: de ciudadanos de los EUA de origen mexicano y de trabajadores mexicanos sin documentos.

México es el principal receptor, con el 30 % del total y el resto se va a muchos otros países, hasta de África y Asia.

Comparado con cualquier dato de la economía de los EUA, el monto de remesas es muy pequeño.

Por ejemplo, en ese mismo año, 125 billones de dólares fue el exceso del valor de las mercancías que compraron los EUA a China (ropa, herramientas, juguetes), sobre lo que le vendieron a ese país (automóviles, químicos, soya).

A nivel personal, el dinero es más importante para la familia receptora.

La GAO estima que en El Salvador el salario mínimo es de 49 dólares mensuales y que un trabajador en los EUA envía en promedio 189 buenos billetes.

Pero hay quien no puede y no manda un centavo hasta varios años después, cuando sus familias desamparadas ya están “arrimadas”, viviendo con parientes o en actividades que nunca hubieran querido hacer si su papá o hermano estuviera con ellos, tales como el trabajo infantil, la agricultura para los viejos o las mujeres u otras consideradas subempleo en las ciudades como la venta ambulante, mal pagadas y de alto riesgo.

La descomposición familiar que ocasiona que el miembro más productivo se vaya al extranjero tiene un gran costo social, que aún no se evalúa bien.

Por otro lado, la presión del gobierno de EUA sobre el gobierno de México para detener a los indocumentados centroamericanos y de otras partes del mundo es enorme. México lo hace, pero a regañadientes y hasta ha emitido leyes con castigos más duros que en los Estados Unidos.

También debemos de pensar en las miles de personas de todas las edades que mueren en el intento de cruzar aguas o desiertos y si lo logran, viven escondidos por un sistema legal que los persigue.

El drama individual y las historias por contar llenarían muchos libros, aún sin escribir y existen algunas muy buenas películas sobre “los braceros”.

A los que ya les fue bien se les pregunta ¿si hubiera trabajo en México, te regresarías? y la mayoría dicen que sí.

Parte del problema radica en aquellos gobiernos que no le han dado trabajo a su pueblo.

El objetivo económico básico de generar EMPLEOS, PERMANENTES, BIEN REMUNERADOS Y CON PRESTACIONES SOCIALES, sólo se actualiza cuando los políticos están en campaña como sucede hoy en México, en donde el PAN (el partido en el poder) ya fracasó en crear empleos y por eso, su gobierno de seis años generó lo doble de mexicanos que cruzaron a los EUA sin papeles y ahora son más los jefes de familia y con una mayor educación escolar.

Para que un ser humano sea productivo pasan muchos años. En su crecimiento participa todo el país, que le da alimentación, salud, educación, ropa, vivienda y cuando está listo para la “chamba”, se va “al otro lado”.

Los ciudadanos de la Unión Europea ya pusieron el buen ejemplo, allí todos pueden trabajar legalmente en donde quieran.

Los EUA deben de vivir con la idea original de los Padres de la Patria, de que todos son iguales y mientras existan el “nosotros” y “ellos”, los valores de libertad y felicidad no alcanzarán su plenitud.

Las remesas son sólo una pequeña parte de ese drama humano que se llama inmigración y darles importancia es tan miope como en las malas películas, cuando el chico le dice a la chica ¿te puedo comprar una cerveza? (en vez de decir ¿te invito a una cerveza?) y ella se enamora porque el galán gastó su dinero, ¿Usted cree?

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