May 19, 2006

Comentario:

La miopía Republicana

Por Humberto Caspa, Ph.D

Nativo López, uno de los activistas políticos más sobresalientes en la comunidad latino-estadounidense, puntualizó que las movilizaciones sociales del mes anterior comienzan a rendir frutos. “La retórica del Presidente y otros dirigentes conservadores es más condes-cendiente con los inmigrantes indocumentados”, dijo a un centenar de estudiantes en la Universidad Estatal de Long Beach.

¿Hasta que punto López tiene razón? ¿Será que los “ultras” de la derecha se conmovieron con las recientes manifestaciones masivas? Tal vez el proyecto migratorio del Presidente tiene pretensiones electorales y no tiene nada que ver con la ayuda al inmigrante indocumentado. En decir, los alquimistas políticos de su partido, concretamente su estratega número uno Karl Rove, nuevamente empiezan a utilizar sus dotes maquiavélicos para mantener la hegemonía de los republicanos en el Congreso por otra temporada.

Esta vez ni las combinaciones mágicas del Mago de Merlín, ni los trucos electrizantes de David Copperfield, o las alimañas de Rove salvarán a algunos representantes conservadores en el Congreso en las próximas elecciones.

Más allá de su variante paternalista y supuestamente humanitaria, el plan migratorio del Presidente nos permite observar la tesitura de su gobierno y también pone a la luz pública el acuerdo tácito de su partido con los “ultras” de su partido. Todo ello en vísperas de las elecciones de noviembre, el cual no sólo determinará el tema migratorio sino también el destino del país en su conjunto.

Para empezar, existe temor a la influencia demostrada últimamente por una facción recalcitrante, fascista e incluso segregacionista del partido Republicano dentro del Congreso y en los gobiernos locales. Estos grupos básicamente han estado moviendo los hilos de ese partido. La respuesta del presidente a esta facción fue clara: “No podemos extraditar a 12 millones de personas. No es racional”.

Sin embargo, el llamado a la reflexión y a la compasión es sólo un argumento retórico, vacío y no tiene ninguna validez. La verdadera intención del Presidente fue explícitamente expresado en su plan migratorio, en donde antepone los intereses, precisamente, de esa derecha recalcitrante sobre los intereses de la comunidad latina-estadounidense.

Los estrategas de Bush piensan más a corto plazo; en los votos que le puedan generar sus bases en las elecciones de noviembre. Para ello, se ha comprometido a movilizar 6,000 efectivos de la Guardia Nacional a lo largo de la frontera.

Para una persona mexicana o de otro país latinoamericano, apostado en la línea mexicana, desesperado por la incertidumbre económica de su país y con el estómago vacío, ningún ejército o muralla va a impedir su llegada a Estados Unidos.

Ayer, una persona que conozco acabó de recibir a sus dos hijos a pesar de las restricciones físicas en el corredor fronterizo. Mientras los problemas económicos se incrementan al otro lado de la frontera, nada impedirá el flujo de personas; excepto la misma receta económica que hace posible el intercambio de mercancías entre México y Estados Unidos.

En este sentido, Nativo López decía a los estudiantes de Long Beach, “una solución tangible para el problema migratorio es darle oportunidad a la mano invisible del mercado”. En otras palabras, cómo la fuerza de trabajo es una mercancía más del individuo, éste también debería fluir libremente entre México y Estados Unidos, al igual que los otros bienes contemplados dentro del Tratado de Libre Comercio.

Por supuesto que la anterior propuesta no fue es una idea inventada por López, sino que es un legado fundamentado por Adam Smith, padre de la economía moderna. Bush, Arnold Schwarzenegger y el grueso de los conservadores son seguidores acérrimos de sus postulados económicos, al extremo de venerarlo como una deidad religiosa.

Así, el plan del Presidente está articulado sobre una lógica política partidista y no para reivindicar los derechos inalienables de 12 millones de indocumentados, cuya mayoría ya ha hecho raíces en este país. Lo anterior no hace más que incrementar desconfianza hacia el partido Republicano, acelera la desvinculación de electores moderados, y refortifica a las facciones ultra conservadoras en ese partido.

En vísperas a las elecciones, el moderado normalmente domina, los radicales (de la derecha o izquierda) terminan sin puesto político. Esa es una realidad histórica que los Republicanos se están olvidando.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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