May 19, 2006

Directo a México

Por Luis Alonso Pérez

Para los millones de trabajadores migrantes que radican en Estados Unidos la forma más común para enviar dinero a sus familiares ha sido por mucho tiempo mediante compañías como Western Union o Money Graham, que regularmente recaudan comisiones muy elevadas por sus transacciones y pagan en pesos con la cotización más baja del mercado. Un negocio redondo que representa ganancias multimillonarias para unas cuantas empresas privadas.

El pasado 11 de mayo autoridades consulares mexicanas en San Diego anunciaron la implementación de la iniciativa binacional Directo a México, un programa de envío de dinero que según sus promotores, pretende contribuir a una reducción significativa de los costos de envío de remesas mediante transferencias directas entre instituciones bancarias de ambos países.

En promedio, se realiza una transferencia mensual de 300 dólares por familia, lo que representa un gasto de aproximadamente 10 dólares por el método tradicional de envío y las personas en México reciben alrededor de 3,200 pesos. “Con el nuevo programa por la misma cantidad se paga tres dólares y el destinatario recibirá 3.334.36, lo que significa una diferencia mayor de 118 pesos con 36 centavos” declaró Elizabeth McQuerry, vicepresidenta asistente de la Oficina de Pagos de la Reserva Federal en una conferencia de prensa llevada en el Consulado General de México en Atlanta en junio del 2005, durante la última etapa de su desarrollo.

Directo a México fue desarrollado por el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de México. Tanto para el sector público como para el privado en ambos países el programa representa una forma de entrar al cuantioso negocio de las remesas, así como la oportunidad de unir al sistema bancario a millones de personas, tanto los que envían como los que reciben el dinero.

Esta iniciativa binacional es relativamente vieja y se viene discutiendo desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari por ambos gobiernos y la iniciativa privada, con grupos financieros como Citybank promoviendo ampliamente su implementación.

“20 billones de dólares al año son muy atractivos para iniciar cualquier iniciativa, tanto del gobierno como de la iniciativa privada” comentó el Dr. Germán Vega, investigador del departamento de estudios de población del reconocido centro de investigación social Colegio de la Frontera Norte (COLEF), al referirse a la suma que los mexicanos envían de Estados Unidos a México cada año.

Para el investigador este nuevo proyecto no debe ser calificado como negativo, ya que la competencia atraería a muchas empresas interesadas, lo cual puede traer a los usuarios una ventaja económica, ya que mientras más instituciones se involucren se genera un nivel de competencia con ofertas nuevas y más atractivas.

Sin embargo existen desventajas muy claras a este proyecto. Uno de los principales inconvenientes es acceso a los bancos, ya que muchas familias de los migrantes viven en comunidades rurales muy aisladas de las ciudades. Además las trasferencias entre bancos pueden tardar hasta un día en acreditarse, mientras que los servicios de transferencias como Western Union solo toman unos cuantos minutos y pueden recibirse en Electra, una popular cadena mexicana de mueblerías con sucursales en prácticamente cada rincón del país.

Aunque su implementación está fuertemente consolidada dentro del mercado y las instituciones financieras están preparadas para llevarla a cabo, el éxito del programa Directo a México tendrá que ver en gran medida de los avances en términos de una reforma migratoria en Estados Unidos, de acuerdo con el Dr. Germán Vega, por lo que los siguientes meses serán cruciales para los migrantes mexicanos, no solo en cuanto al aspecto social, sino también en este aspecto económico.

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