May 12, 2006

Comentario:

Ricky y Bill al rescate

Por Humberto Caspa, Ph.D

A fines de la década de los 1970 salió al mercado discográfico un álbum patrocinado por la UNICEF. Supongo que nadie se olvida del grupo ABBA y la canción titulada “Chiquitita”, la cual prácticamente inmortalizó al grupo de artistas que trabajaron en este proyecto. La tarea de este grupo fue combatir a los enemigos de los niños, especialmente contra la pobreza. Hoy, esos males siguen siendo los mismos, aunque esta vez, en medio de la sofisticación de los medios de comunicación, los enemigos mortales se han introducido dentro del espacio cibernético.

Ante esta situación, Ricky Martín nuevamente se ha cambiado el atuendo extravagante de icono universal y se ha puesto la vestimenta de embajador de Buena Voluntad de la UNICEF, el cual le fue otorgado años atrás.

De momento, el gusto por el buen vino francés y la debilidad por el caviar los dejó en su mansión grecoromana. Su fama de conquistador de mujeres voluptuosas y exuberantes también se quedaron encerrados en un rincón de su apartamento de soltería.

El nuevo Ricky ahora tiene un temperamento más gentil, viste como la gente común y corriente y tiene una tarea altruista: Salvar a los menores de edad de las garras de depredadores cibernéticos.

Para lograr ese objetivo, Ricky está haciendo mancuerna con Bill Gates, el personaje más millonario del universo y dueño y señor del espíritu de las computadores. Gates no es tan “bonito” como Ricky (hasta feo es el hombre), pero su genialidad en el negocio le ha permitido enamorar a las mujeres más codiciadas del planeta.

Entonces, esta tarea no es sólo de Ricky sino también de su acompañante Bill. El primero pone la cara, el carisma y la fama; mientras que es segundo simplemente asoma el billete.

A pesar de que uno es más popular que el otro, la sociedad norteamericana y mundial los aplaude a los dos por educar a la gente, recordándoles del acecho de algunos individuos inescrupulosos que utilizan las redes de Internet para saciar sus fechorías sociales.

Evidentemente, con el correr del tiempo, se ha descubierto una maraña de depredadores que buscan relaciones sexuales con menores de edad. Esta gente no solamente se encuentra en nuestro país, sino también está en otras regiones del mundo.

Se cree que existe alrededor de 50,000 depredadores de menores navegando dentro del espacio cibernético en un momento dado. Esto quiere decir que algunos chavos y chavitas que creen estar “chateando” con personas de su edad, lo están haciendo con personas mayores –potencialmente delincuentes o enfermos mentales— que pueden hacerles daño e incluso abusarlos sexualmente.

Los degenerados cibernéticos pertenecen a diversos estratos sociales, y es un mal recurrente más en los hombres que en las mujeres. Algunos viven en los barrios ostentosos de Newport Beach o Beverly Hills; otros hacen su guarida en medio del encanto y la oscuridad de Hollywood o Berkley; existe también depredadores que residen en barrios empobrecidos por el hampa y el crimen.

Asimismo, estos individuos desarrollan trabajos profesionales, técnicos, o de obrero. En este sentido, pueden ser doctores, profesores de escuela o catedráticos de universidad. También pueden estar afiliados a una iglesia, como pastores o párrocos; incluso pudieran tener puestos de poder en estas instituciones como Rabinos en la iglesia judía u obispos de la iglesia católica. Para el colmo, un degenerado cibernético puede estar encerrado en su propia casa.

Lo bueno es que todavía existen individuos como Ricky Martín y Bill Gates, aunque este último se ha dedicado a explotar las bondades del mercado de computadoras para servirse asimismo, a su empresa y no a los usuarios. Sólo esta única vez se le perdona.

Así, la voz de Ricky Martín se ha introducido dentro de las redes de Internet para vacunar a los usuarios menores de edad, otorgándoles los medios para confrontar a sus victimarios. La voz de Ricky en los medios de comunicación es, cómo él sugirió, “una herramienta de prevención” y nada más.

Más allá de la ayuda que nos puedan brindar figuras carismáticas como Ricky, la educación de los niños es una responsabilidad nuestra; es decir, de los padres de familia. Empecemos con la comunicación y la confianza. Lo demás empezará a configurarse por si mismo.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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