May 12, 2006

Análisis

Irán insiste: Programa Nuclear

Por Dagoberto Márquez

No obstante que los judíos y los cristianos recordábamos los días en que Jesús fue martirizado hace cerca ya de dos mil años, la nación islámica iraní anunció por voz de su líder y presidente que Irán ha decidido continuar con su programa de enriquecimiento de uranio, al margen de lo que hagan o resuelvan otras naciones.

Esta nota, grave porque hace suponer iniciativas de guerra, ensombrece el de por sí ya difícil momento que vivimos. Irán, como mucha gente sabe, es una nación árabe empecinada en querer maniobrar a su arbitrio, desde la lógica de que occidente y más concretamente los EEUU son sus enemigos, aunque en el fondo lo que gravite sea un profundo rencor contra el Estado de Israel, es decir, contra los judíos. Lo que se explicó fue que Irán ha resuelto continuar con el desarrollo de su programa nuclear, instando a todos a creer que lo hace con fines pacíficos cuando que Irán ha proclamado un acendrado rencor y duras proclamas bélicas, admitiendo que en una estrategia de defensa podría producir bombas atómicas.

Aunque la nación islámica se ha cuidado de no hacer revelaciones determinantes y aunque la información pueda ser confusa, es claro que el régimen iraní se empecina en ir más allá del desarrollo de la energía nuclear con fines de paz, pues no es secreto que Irán se opone a proyectos de inspección en su territorio así como a algunos resolutivos de Naciones Unidas. Las fuentes que en justos días santos vertieron su preocupante y sombría información son diversas, aunque a la hora de la consulta esto se supiere por la publicación que hicieron de ella los rotativos norteamericanos The New York Times y The Washington Post así como el diario mexicano La Jornada entre lo consultado.

Estimado lector, Fina lectora, la producción de armas nucleares en una escala global ha llevado al mundo así como al plano arma-mentista a una severa paradoja, se trata de la dicotomía entre permitir que prolifere y crezca más todavía, o en frenarla, a como de lugar. Para conocimiento suyo y así sea con datos tal vez imprecisos, la producción de armas nucleares en el mundo se circunscribe a solo un puñado de países donde sobresale Estados Unidos, la antigua Unión Soviética, Alemania, Reino Unido, Francia, China, Japón, Israel, la India y Paquistán entre otros.

De acuerdo con versiones no acalladas, la cantidad de ojivas nucleares que existen en el globo oscila entre las 28 mil y las 32 mil cabezas. Evidentemente, la mayor parte de este arsenal se encuentra en los 5 o 6 primeros países antes citados aunque la gran mayoría se centre en sólo los 2 primeros. Como usted puede suponer, el inventario de bombas atómicas y ojivas nucleares es una información clasificada pero, de acuerdo con datos e indicadores internacionales hechos públicos, puede decirse que el arsenal se localiza en grandes y bien resguardados silos, aunque un cierto porcentaje deambule por ahí, por todos lados en grandes y mortíferos submarinos.

Para que tenga una idea, si una ojiva nuclear de 10 megatones fuera detonada sobre una gran ciudad, cualquiera que fuera en el mundo, todo lo que tenga vida en ésta moriría quemado o vaporizado en solo unos minutos, amén de que la radiación nuclear y el calor extremo exterminaría mucha más vida en el derredor poco tiempo después, hasta más allá de los cien kilómetros. Ahora bien, un submarino nuclear porta en promedio 16 misiles de largo alcance y cada uno puede tener una o más cabezas. Dichas cabezas pueden ser orientadas y dirigidas al mismo o hasta diferentes objetivos. Para que su idea sea clara hay que decir que en los mares del mundo, muchos submarinos de este tipo circundan las aguas desde hace ya muchos, pero muchos años. Que esto es así aún sin hablar de los silos atómicos distribuidos en el hemisferio norte, que es donde se localizan casi todos.

Estimado lector, Fina lectora, no sabe usted como me gustaría no tener que hablar de estas cosas. Ojalá no sucedieran pero la enemistad de árabes y judíos es cosa de mucho, de hace mucho tiempo. El que ahora se abra paso a la disyuntiva y a la disputa armada entre esa gente pone en riesgo al mundo y no, no se está exagerando, puede usted creerlo. Si en los años 60’s el hombre puso en riesgo a la comunidad internacional con la estructuración y puesta en marcha de programas de desarrollo nuclear con intenciones bélicas concretas, hoy en día la cosa podría ser peor por diferentes razones.

Peor porque la proliferación de armas de ese tipo no es una fantasía, peor porque lo de ahora supone mayor poder destructivo y porque supone habría más bombas de ese tipo en el planeta. Para que lo entienda, una de las diferencias entre lo que ya vio el hombre, contra lo que no ha visto todavía, es que el poder atómico que acabó con Hiroshima (hace 60 años) se contaba en kilotones pero el poder atómico de ahora se cuenta en megatones, dos parámetros distintos que hablan de una diferencia, de una capacidad explosiva, abrasiva y de fisión tal brutal que, de solo imaginar un ataque con armas como esas, aquello supondrá una destrucción inmediata de extensas y muy pobladas áreas y esto nos someterá al miedo y al terror más angustioso que las generaciones actuales podríamos haber vivido.

Las armas nucleares de hoy en día suponen un poder destructivo mucho más fuerte en términos comparados. Para la producción de estas armas siguen aplicándose los mismos principios físicos, químicos y matemáticos así como el enriquecimiento de uranio como base del proceso hasta convertirlo en Uranio 235, el elemento clave. Este elemento metálico de color blanco argentífero como se describe, es el soporte de la producción de las bombas atómicas y ojivas nucleares y su proceso de enriquecimiento (volviéndolo muy altamente radiactivo) resulta determinante así como un muy grave desafío. Los países que han enriquecido el uranio han terminado por construir sus propias bombas nucleares.

Algunos de los últimos en concluir su programa de desarrollo nuclear fueron Francia, La India y Paquistán si el opinante no recuerda equivocadamente. Esto desde luego sin demérito de los que lo han hecho con fines verdaderamente pacíficos, con la construcción de grandes plantas de producción de energía eléctrica a partir de la energía nuclear y de lo cual la central termonuclear de Chernóbil en Ucrania, en la ex URSS será siempre un grave recuerdo.

Si observamos la lucha entre palestinos y judíos y comprendemos todo lo que está tras ello, podremos ver que esta lucha, milenaria realmente, podría significar una causal para un conflicto multinacional a diferente escala y donde el mundo estaría en riesgo. Irán, al igual que otros países árabes ultra radicales, confía en que aún y desafiando a los EEUU podrá tener respaldo internacional y que en ello podría tener a diversas naciones euro-asiáticas como aliadas.

La lógica en la que descansa esa teoría supone que Irán cuenta con el respaldo de naciones radicales, industrializadas, árabes, islámicas y musulmanas. De esta manera y al margen de lo que pensemos puede decirse que Irán cuenta, o cree contar, con pueblos, con regímenes o con países como Argelia, Libia, Túnez, Sudán, Yemen, Irak, Siria, Turquía, Afganistán y Líbano entre los países árabes, con Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguizistán y Armenia de la ex URSS y con integración racial musulmana, con Paquistán, La India e Indonesia entre los que se encuentran grandes poblaciones islámicas, así como con China en un momento determinado. En fin, que la cosa es grave pues, muy grave.

El peligro que propicia el conflicto árabe-israelí obliga a poner atención porque su impacto y sus alcances podrían ser devastadores, más allá de la región geográfica donde ellos viven. Si Teherán no modifica su política en el ámbito del desarrollo de su programa nuclear, las hostilidades se verán reflejadas más pronto que temprano, como decimos aquí en México. Para que la cosa se distense es necesario apoyar los trabajos de la ONU pues de lo contrario no habrá poder humano que obligue al régimen iraní a no convertirse en un verdadero peligro porque su encono contra los judíos y todo lo que huela a occidente puede confluir en la puesta en marcha de una barbarie, una donde otros países también armados nuclearmente podrían confluir para terminar de acabar con el cuadro.

Estimado lector, Fina lectora, la energía nuclear supone dos cosas principalmente, el avance y la solidez de las naciones que para fines pacíficos cuentan con ella, y la capacidad de defensa estratégica que quienes poseen La Bomba dicen tener ante ataques bélicos nunca ponderados.

Finalmente, si bien es cierto que para construir armas nucleares se facilitan algunas cosas, también lo es que un proceso de ese tipo es costoso y no todos pueden acceder a ello. Desde esta óptica ¿Para qué querrá Irán construir armas nucleares? ¿Porqué no permite inspección alguna y demuestra que no tiene esas intenciones?.

Si la nación islámica iraní no cede en ese sentido, las resoluciones de Naciones Unidas van a tener que ir por la vía de la fuerza porque un peligro más de esa naturaleza para el mundo es tanto inadmisible como repudiable. Irán al igual que Corea del Norte deben hacer caso a la comunidad internacional y trabajar solo en la vertiente de la energía nuclear para fines pacíficos, para la producción de energía eléctrica, nunca para fines bélicos. México por su lado tiene que apoyar las tareas y las resoluciones de mayoría que se sucedan en la ONU pues su supuesta imparcialidad sólo complica las cosas. Si alguien cree que lo que pasa en aquella región puede tenernos sin cuidado, se equivoca, definitivamente.

Es todo.

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