May 5, 2006

Comentario:

¡Si se puede!

Por Humberto Caspa, Ph.D

La energía del espíritu de alrededor de un millón de personas apostadas en las calles adyacentes al centro de Los Ángeles todavía se siente. Otros también se unieron en diversas ciudades de la nación para poner en claro que 12 millones de inmigrantes indocumentados no van a dar marcha atrás a sus ilusiones, a sus proyectos de vida y sobre todo al abandono de sus familias.

Si esta vez la población latina-estadounidense pudo ensamblar una movilización coherente en las calles, también puede lograr los mismos resultados en las urnas electorales. Este es un mensaje claro de un ejército armado por la voz y el voto a los gobernantes del país.

Así cómo están las cosas ahora, pareciera que el polémico proyecto de ley Sensenbrenner tendrá repercusiones negativas para el partido Republicano a un futuro inmediato, tanto a nivel nacional como a nivel local.

Si los políticos entienden a la sociedad civil como un mercado de opciones económicas de los votantes, los productos o mercancías de los representantes de la Cámara Baja, especialmente de aquellos que promovieron y apoyaron la propuesta Sensenbrenner, empezaron a desvalorizarse. Ya no existe demanda para sus políticas radicales.

La mayoría de aquellas personas que se manifestaron al alrededor del país saben del peligro de la propuesta Sensenbrenner. Otros que miraron a través de la pantalla chica y se enteraron por medio de la prensa escrita, ya son concientes del divisionismo que produce esta medida.

Las manifestaciones del lunes también rompen con la imagen apolítica del latino-estadounidense. Algunos estudios académicos establecen que este grupo étnico-regional no ha sido muy participativo en los procesos electorales. De acuerdo a la agencia no gubernamental, Pew Hispanic Center, sólo 39% de los 41 millones de latinos son elegibles al voto; es decir 16 millones de personas. De ese total, apenas 8 millones han recurrido a las urnas en las elecciones presidenciales del 2004.

Este dato es verdaderamente alarmante si comparamos con las estadísticas de los otros grupos. Del total de los anglosajones elegibles, por ejemplo, 76% vota; mientras que los afroamericanos lo hacen con un 65%.

Sin embargo, lo ocurrido a inicios de esta semana parece indicar que el voto latino-estadounidense finalmente tendrá otros resultados. Muchos se inscribirán y votarán.

La experiencia de California puede ser utilizado como una medida de prognosis a los cambios políticos que pueden ocurrir en los próximos meses. En este sentido, la propuesta radicalista de la iniciativa 187, la cual trató de prohibir educación pública a los hijos de los indocumentados, fue un arma de doble filo para el partido Republicano. Por una parte, la iniciativa ayudó al gobernador Pete Wilson a mantenerse otros cuatro años en el Capitolio de Sacramento, pero le costó el apoyo de muchos moderados a su partido, por el otro.

El Proyecto Sensenbrenner puede tener el mismo impacto de la iniciativa 187, pero a nivel nacional. El grupo indeciso del electorado nacional conocido popularmente como swing-voters (votos flotantes o desequilibrantes) tienen una tendencia a apoyar a medidas o políticas altamente específicas, se inclinan por candidatos con carisma, y son moderados por naturaleza.

En la presente coyuntura política, cuenta más la especificidad de las propuestas políticas y los partidos políticos, que los propios candidatos. Como el partido Republicano ha sido dominado últimamente por una facción radical de ultraderecha, muchos swing-voters están con la mirada a otros grupos políticos, especialmente hacia el partido Demócrata. Según el periódico conservador Wall Street, más del 60% de la población apoya una ley que formalice legalmente a un sector de los trabajadores indocumentados. Muchos swing-voters apoyan esta medida.

En todo caso, el dominio del partido conservador en la Cámara Baja como en el Senado puede estar viviendo sus últimos días. Un porcentaje alto del voto latino-estadounidense se uniría automáticamente al grueso del partido Demócrata debido a la radicalidad de los republicanos.

La conjunción de las bases del partido demócrata, más el reciente apego del voto latino-estadounidense a este partido, y el apoyo de los swing-voters, estarían cambiando la realidad política de nuestro país en los próximos años.

Tal parece que no sólo los promotores del Sensenbrenner estarán buscando trabajo al frente del Home Depot, sino también el grueso del partido Republicano.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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