May 5, 2006

Fecha Gloriosa Reminiscente el 5 de Mayo de 1862

“Las armas mexicanas se cubrieron de gloria ante el invasor suavo”

Por: Paco Zavala

Partiendo de 1810 fecha en que se dio la guerra de Independencia ya habían transcurrido 42 años, si, 42 años que el país no había estado en paz, ni le había dado tregua a las luchas intestinas, en este lapso de tiempo los norteamenricanos ya habían hecho lo suyo con la intervención y la adjudicación de parte del vasto territorio mexicano. El país debido como consecuencia de todos estos movimientos armados había adquirido deudas, impagables a esa fecha, que por supuesto se tenía la intención de pagarlas, pero, el nerviosismo del jugador europeo y norteamericano, trajo a México, el nefasto movimiento promovido por unos malos mexicanos, el de la pretendida invasión francesa que deseaba imponer una monarquía en el país azteca, acto que inició, pero que no logro consolidar ni estatisar.

El movimiento de esta invasión era promovida por tres países principalmente: España, Inglaterra y Francia. Ellos en vista de que los norteamericanos, se habían ya cobrado, pués los europeos también querían lo suyo, así que se disputaban lo que quedaba de terreno mexicano para adjudicárselo, pero la visión republicana de unos buenos mexicanos y la valentía de otros, defendieron los blasones patrios, evitando esta catástrofe.

Estos son unicamente unos pincelasos sobre las razones que se dieron para que estos hechos se llevarán a la realidad, como aconteció en ese tiempo.

Muchos mexicanos tenemos conocimiento sobre estos hechos, de alguna manera los hemos adquirido, pero otros no los tienen muy claros. A continuación expondremos a grosso modo la descripción de los mismos.

Los países europeos involucrados en el conflicto, España, Inglaterra y Francia, querían que se les pagará una deuda contraída por el gobierno mexicano, pero no había fondos suficientes para realizar la operación.

Después de disolverse la triple alianza de España, Inglaterra y Francia, la única renuente a realizar un acuerdo era Francia, país al que había que enfrentarse, como así sucedió.

El gobierno mexicano lamentó este suceso y agradeció la conducta expuesta de los comisarios de España e Inglaterra, referentes al conflicto.

A estas alturas del conflicto ya no había manera de soslayar el enfrentamiento armado y comienzan los preparativos para la guerra. Del lado francés la responsabilidad de las acciones recaen sobre el general Lorencez y del lado mexicano, recaen en el General Ignacio Zaragoza.

A continuación exponemos una pequeña reseña sobre estos hechos armados. Al acercarse a Amozoc la columna francesa, los pobladores se ocultan o huyen al aproximarse el invasor extranjero, comandados por el general Lorencez.

Lorencez, sabe la intención del general mexicano Ignacio Zaragoza, de resistir en Puebla. Se discute el plan de ataque. En Amozoc Lorencez, pudo conocer el proyecto de Zaragoza para resistir en Puebla. Los franceses desdeñaron las indicaciones y recomendaciones que les hicieron los conocedores para realizar el ataque y eso fue lo que los llevó a perder esta batalla del 5 de mayo.

Al amanecer el 5 de mayo Lorencez y la columna francesa se mueven de Amozoc. El príncipe Bibesco, testigo presencial y actor, dice: “Son las nueve” y los cinco mil soldados franceses desembocan en la llanura donde se eleva Puebla. Aparece una linea de tiradores mexicanos, pero son rechazados y se retiran desapareciendo por la pendiente que liga al cerro de Guadalupe con Puebla. Guadalupe corona en un movimiento de terreno, de muy pronunciado relieve, que se desplaza delante de los in-vasores y hacia la derecha.

La disposición de esta zona de los Fuertes de Loreto y Guadalupe, son estratégicos para Zaragoza, su disposición representa la verdadera llave para entrar a Puebla, este entorno representa el objetivo de los invasores, pero los orgullosos franceses desprecian al enemigo, lo desdeñan.

Comienza el fuego de la artillería, los franceses avivan el fuego, pero al darse cuenta que su tiro está amenazado, ordena el general Lorencez cambiar de posición con sus diez piezas de artillería montadas a una distancia menor a dos kilometros. Se forman dos columnas con todas las tropas presentes en el lugar del combate y les señala los puntos del Fuerte de Guadalupe, más vulnerables, sobre los cuales se lanzan. Al acercarse las fuerzas invasoras, la lucha se torna terrible, el fuego se redobla y pronto se escucha en el aire unicamente el silvido de las balas de fusil y el rugir de los cañones. A las cuatro de la tarde viendo el general Lorencez, la imposibilidad del asalto a los fuertes de Loreto y Guadalupe, Lorencez, da la orden de retirada.

En el campo mexicano se realizan operaciones que se habían verificado, para rechazar el ataque de los suavos invasores. El día 4 de mayo ordena Zaragoza al general Negrete que se ocupara de la defensa de los cerros de Loreto y Guadalupe. Se forman tres columnas de ataque con las brigadas al mando de Berriozábal, Díaz y Lamadrid. En la mañana del 5 de mayo, el enemigo desprendió una columna como de 4 mil hombres, hacia el cerro de Guadalupe y otra pequeña de un millar amagando al frente. Los defensores mexicanos de los fuertes son reforzados con la brigada Berriozábal. Los franceses fueron valientes, pero fueron rechazados en tres ataques que dieron y la carga de la caballería mexicana situada a la izquierda de Loreto, evitó que se organizara un nuevo ataque.

Entre tanto el general Porfirio Díaz contuvo y rechazó la columna que marchaba sobre las posiciones mexicanas y que se replegó a la hacienda de San José, en donde se encontraban las columnas ya rechazadas, preparándose a la defensa. Las fuerzas beligerantes estuvieron a la vista hasta las siete de la noche, hora en que estas se retiraron a su campamento en la Hacienda de los Alamos y los mexicanos a su línea de defensa.

Al terminar el fragor de la batalla entre ambos ejércitos, viene el recuento de las bajas y Lorencez, empieza a reconocer la valía de las fuerzas mexicanas defensoras.

Después de esta dolorosa derrota infligida por las armas mexicanas a los invasores franceses al servicio de Napoleón III, la panorámica de estos cambia. Esta derrota al orgulloso y disciplinado ejército francés, levantó el nombre y la reputación de México, considerado en el extranjero hasta ese momento, muy poca cosa, concepto muy injusto.

Esta fue una demostración de valentía, coraje y nacionalismo del ejército mexicano y de que además todo se puede hacer con amor a la patria, determinación y haciendo uso de las “agallas” que tenemos. ¡Viva el general Ignacio Zaragoza! ¡Viva México!

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