June 30, 2006

El futuro de las relaciones entre México y Estados Unidos: Entrevista con el investigador Víctor Espinoza

Por Luis Alonso Pérez

A escasos días de las elecciones presidenciales, los mexicanos se preparan para realizar una de las decisiones más importantes de la historia del país.

Sin embargo, las implicaciones de esta decisión irán más allá de sus fronteras, ya que también determinará el futuro de las relaciones políticas y comerciales con Estados Unidos, en un momento de incertidumbre y debate en materia migratoria.

Durante los últimos meses los medios de comunicación han publicado las especulaciones de analistas políticos sobre el devenir de esta relación.

Algunos consideran que el triunfo de Felipe Calderón del Partido Acción Nacional (PAN) continuará con los avances en la política exterior logrados durante el gobierno de Vicente Fox y el triunfo de Andrés Manuel López Obrador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y la implementación de una ideología izquierdista representan un peligro para el futuro de la relación entre ambos países.

Otros consideran que la política neoliberal de Calderón seguirá fomentando las desigualdades sociales que fomentan la pobreza –principal causante del éxodo de mexicanos al país del norte– y que las reformas estructurales que implementará López Obrador fomentarán la igualdad social y desarrollo económico interno que mantendrá a los mexicanos en sus hogares y defenderá a todos aquellos que viven en el exterior.

Con el objetivo de ofrecer una perspectiva más informada sobre el panorama que le espera al futuro de las relaciones entre México y Estados Unidos, el investigador social del Colegio de la Frontera Norte, Dr. Víctor Espinoza otorgó una entrevista con La Prensa San Diego, en la que discutió el estado actual de la política entre ambos países, así como sus expectativas sobre el devenir de esta relación.

La Prensa San Diego: ¿Qué se hizo durante el sexenio de Vicente Fox en cuanto a la relación con Estados Unidos?

Víctor Espinoza: Durante el sexenio de Vicente Fox se intentó crear una política exterior con Estados Unidos más activa, pero se pensó que era necesario estar más alineado con sus políticas, ya que son nuestros vecinos, porque son la potencia hegemónica mundial y en general porque nos convenía. Esta postura de cierta forma rompía con la tradición de la política exterior mexicana, caracterizada por su bajo perfil y la no intervención.

Sin embargo se apostó solamente a consolidar una buena relación con Estados Unidos y dejamos a un lado las relaciones con el resto de Latinoamérica, y al parecer esa no era la vía.

Además, contrario a la evidente necesidad, se recortó el presupuesto para los consulados, obligándolos a recortar personal y la infraestructura para la defensa de los problemas que tiene la comunidad mexicana allá.

Por el contrario se apostó más por cuestiones políticas y lo único que ofrecimos fue el voto en el exterior, sin embargo es un voto en un país que ya no es suyo.

LPSD: ¿Qué le espera al futuro de las relaciones México-Estados Unidos durante el siguiente sexenio?

VE: Con ninguno de los candidatos se ha visto una propuesta firme de política exterior. Los dos punteros han condenado fuertemente el envío de la guardia nacional, el levantamiento de muros y las acciones de los Minutemen, pero no dejan de ser sólo declaraciones y no hay planeamientos explícitos, solo esbozos.

Calderón aparenta continuar con la política exterior del presidente Fox, una política “declarativa” que no ha conducido a mucho y ahí están los resultados. No se avanzó realmente en los seis años, pese al ambiente optimista que había al inicio del sexenio pasado.

En el caso de Andrés Manuel López Obrador, lo que ha expresado en materia de su política migratoria es poco. Existe la propuesta concreta de convertir los consulados en procuradurías de defensa del migrante, además ha planteado que desea alcanzar un acuerdo migratorio benéfico para México y que regule los flujos migratorios, pero es difícil saber con certidumbre cómo será.

LPSD: Algunos analistas políticos han llamado a López Obrador una amenaza a la relación con Estados Unidos, debido a que su ideología izquierdista puede ser rechazada por el gobierno de Bush. ¿Está usted de acuerdo?

VE: Es difícil que en este momento cualquiera de los candidatos que resultara ganador sostuviera una actitud beligerante con respecto a Estados Unidos, ya que sería casi suicida en términos de proyecto gubernamental. A México esto no le convendría y sería sumamente difícil y desgastante para un presidente mantener un sexenio de fricciones con el país vecino del norte.

Tampoco están los tiempos –desde la perspectiva de Estados Unidos– para mantener una postura crítica ante México, debido a los intereses que están inmersos en la relación, no sería realista, y lo vemos con los gobiernos que han surgido en América Latina como Chile, Argentina, Brasil, etc. donde tienen presidentes de izquierda y no se ha presentado una relación hostil con Estados Unidos, ni de ida ni de vuelta, salvo el caso de Venezuela y de Cuba, dadas las posiciones radicales de los dos presidentes.

LPSD: ¿Se podrían ver amenazadas las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos?

VE: En materia económica no creo que vaya a haber mayores sobresaltos gane quien gane. La interacción comercial y los consumidores mexicanos representan una gran importancia para Estados Unidos y eso es importante tenerlo en cuenta.

Se dice que Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses comerciales.

LPSD: ¿Qué opina que es lo que debe hacer el siguiente presidente en cuanto a la relación de ambos países?

VE: México debe tener una postura más firme con Estados Unidos en términos de reclamar que realmente que se realice un acuerdo migratorio de respeto, contra la xenofobia y el levantamiento de muros e invertir más en la defensa de los mexicanos en Estados Unidos.

Los mexicanos tienen las tasas más bajas de naturalización en Estados Unidos, así que se debe apostar al cabildeo para que se extiendan las oportunidades de naturalización y puedan acceder a mejores condiciones para defenderse y exigir mayor protección, así como representación en el congreso y los gobiernos locales.

Esa idea romántica de que los mexicanos van a seguir siendo mexicanos siempre responde más a una especie de sentimiento de culpa. Como nos envían tantas remesas, reivindicamos esos lugares comunes del patriotismo, así que debemos de plantearnos que muchos de ellos ya no van a regresar y que la mejor manera de ayudarlos es defenderlos allá a través de la acción consular fuerte.

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