June 30, 2006

Esquina del Doctor:

Varicela

Por Eduardo Grunvald, M.D.

Varicela es una enfermedad conocida. Pero una condición relacionada que ocurre en adultos, llamada Zoster, puede ser aún más peligrosa y miserable que la erupción que es más común durante la niñez.

Aproximadamente del 10 al15 por ciento de adultos desarrollan este mal durante sus vidas.

Zoster —conocido como Herpes Zoster en términos médicos— es en realidad una reactivación del virus Varicela. Los dos grupos más comunes afectados son los ancianos y los que tienen sistemas inmunes debilitados por enfermedad o ciertos medicamentos.

El riesgo de desarrollar Zoster aumenta rápidamente después de los 65 años y ciertas estadísticas indican que la mitad de individuos que llegan a la edad de 85 años habrán desarrollado esta condición .

Cuando ocurre la reactivación, el virus viaja dentro de los nervios hacia las extremidades de esos nervios en la piel, causando una erupción muy irritante y dolorosa. Uno de los posibles síntomas se llama Alodinia, lo cual quiere decir que incluso un tacto ligero o una brisa apacible a través de la piel afectada puede ser sumamente doloroso. Existen ciertos medicamentos antivirales que, si se comienzan a tomar en una etapa temprana, pueden ayudar a acortar la duración pero no previenen el inicio del problema.

Afortunadamente, hace poco tiempo investigadores han desarrollado una vacuna contra el Zoster. Se llama Zostavax, la cual es diferente a la vacuna que se da a los niños contra la varicela.

La vacunoterapia es un tema muy interesante de la investigación médica. Esto se debe a que generalmente es más fácil prevenir la enfermedad, en vez de tratarla o curarla.

Para apreciar mejor la importancia de este avance médico, uno debe entender la condición y sus consecuencias.

Varicela es causada por un virus llamado Varicela Zoster. La mayoría de la gente es infectada durante la niñez, causando la enfermedad conocida y caracterizada por ronchas con mucha comezón y síntomas de gripe. La enfermedad se resuelve, pero el virus continúa viviendo inactivo en la médula espinal por el resto de la vida de la persona.

Bajo ciertas condiciones, el virus se “reactiva” como Zoster.

Desafortunadamente, en ciertos individuos, después que se resuelve la erupción, una condición muy dolorosa - neuralgia postherpética - se desarrolla y puede durar meses, y en algunos casos por años. Puede ser muy debilitante y a veces requiere medicamentos muy potentes sólo para aliviar los síntomas a niveles tolerables.

El aspecto particular de esta nueva vacuna es que no previene la infección del virus —ha existido vivo e inactivo en el cuerpo del paciente por muchas décadas— pero reduce el riesgo de la reactivación, y disminuye la probabilidad de desarrollar el Zoster.

Aquí en San Diego, el Dr. Michael Oxman del Centro Médico de Administración de Veteranos y de la Facultad de Medicína de UCSD, en cola-boración con sus colegas en diferentes lugares del país, fue el líder del estudio que desarrolló ésta vacuna importante.

La investigación se llevó a cabo desde 1998 hasta 2001 incluyendo a más de 38.500 pacientes por toda la nación, todos mayor de los 60 años de edad. Durante tres años de observación se demostró que los pacientes que recibieron la vacuna tenían la mitad de probabilidad de desarrollar Zoster comparados con los pacientes que no recibieron la vacuna.

Por otra parte, la probabilidad de desarrollar la neuralgia postherpética —la complicación más devastadora de Zoster— fue reducida por dos tercios en los pacientes que recibieron la vacuna.

Éstos son resultados muy importantes, lo cual significa una posible reducción del sufrimiento en cientos de miles de personas.

No todos los profesionales clínicos la tienen todavía pero si usted es mayor de 60 años, podría considerar hablar con su médico sobre los beneficios de la vacuna. Esas personas desafortunadas que han desarrollado Zoster y la neuralgia postherpética conocen cuán devastador puede ser, en el sufrimiento personal y en pérdidas económicas por disminución de la productividad. Ahora hay esperanza con una simple  inyección en el brazo.

El Dr. Grunvald es Profesor Asistente Clinico, Departa-mento de Medicina en el Perlman Internal Medicine Group, UCSD Medical Center.

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