June 30, 2006

Los Piratas se roban el verano

Johnny Depp vuelve tan divertido como siempre con su Capitán Jack Sparrow

Por Jose Daniel Bort

Los piratas vienen para quedarse. La segunda versión de la serie de películas basada en el antiguo paseo del parque de atracciones de Disneylandia entrega lo que promete, y prepara la terceta para un más grande y mejor final de la historia.

Disney hizo una gran apuesta al renunciar a hacer una película “bonita” parecida al paseo y hacerlo con la autenticidad que se requería. Puso su confianza en el director Gore Verbinski y el actor Johnny Depp. Ambos en sus puestos elevaron el material hasta la estratósfera. En especial Depp, quien a pesar de haber hecho personajes indelebles en la memoria del público (sobre todo de la mano de Tim Burton), consiguió en el capitán Jack Sparrow la más icónica de sus creaciones, dándole un nuevo rumbo a su carrera.

Depp es el alma de la historia. El público espera ansioso su presencia, demanda ser entretenido y salta de alegría cada vez que el actor hace una maroma o lanza un chiste en medio de su borrachera. Depp lo hace todo con su natural desparpajo y semiconsciente de la presión creada, ya que no le importa mucho. Esta ahí para pasar un buen rato y lo logra con la combinación perfecta de técnica y corazón.

Ojala se pudiera decir lo mismo de los amantes en la película, Will Turner y Elizabeth Swann, encarnados por Keira Knightley y Orlando Bloom. La mejor de los dos, Knightley intenta pero no cuaja en su mezcla de pasión y feminidad. Bloom, quien ya se ha dado la torta varias veces después de su participación en Señor de los Anillos, vuelve otra vez a ser el suavecito con la voz ronca que justifica con bien parecidos la falta de corazón en su personaje. Una verdadera lástima.

Porque el resto es digno de mención, sobre todo el diseño de producción y los efectos especiales creados para la realización de esta pelicula. Verbinski aprovecha el marco de las Bahamas para hacer la definitiva entrega de verano, con magistrales escenarios naturales. Otra vez la perla negra (el barco de Sparrow que se sitúa al centro de la primera peli) adquiere protagonismo, pero tiene que compartirlo con la fragata fantasma del pirata Davy jones (el formidable actor ingles Bill Nighy).

Davy y su tropa han pasado tanto tiempo en el mar que se han convertido literalmente en él, (parafraseando al capitán). Cada uno resembla una especie de crustáceo o molusco, con Jones asumiendo su identidad como un pulpo. Este elemento fantástico que ha causado tanta controversia desde que salio el trailer de la película esta perfectamente justificado en la trama y sirve para elevar la historia a unos niveles surreales muy interesantes. Le remata la existencia de una criatura tan grande que es capaz de tragarse un barco entero de una bocanada y que representa el verdadero antagónico de la película.

La historia está sanamente aliñada con buenas dosis de humor y comedia física, donde Depp se considera en su elemento. Más allá del furor y la devoción de los amantes del cine de género, impresiona la capacidad del equipo de crear una realidad completamente original, con sus propios códigos de conducta, bromas que pertenecen a la historia, acentos, personajes inolvidables y un largo etc. Si las películas fueran medidas por la capacidad de recrear una realidad específica y convertirlas en visiones únicas y personales de autores, esta película estaría muy arriba en el ranking. Es una gran obra artística y un masivo entretenimiento para las masas.

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