June 23, 2006

En la violencia doméstica nadie gana y nadie es rey

Parte III
Capítulo Segundo

Por: Doctora Luz

Continuando con el tema del artículo anterior, en el que ejemplificamos los conflictos y situaciones físicas y emocionales que surgen a partir de la violencia doméstica, doy comienzo a este segundo capítulo. Los abusos psicológicos que mencionamos en el capítulo anterior (ofensas con palabras), son utilizados dentro del ciclo de violencia que tiene cuatro etapas (en el artículo: Violencia doméstica parte III, publicado el 28 de abril del presente año, Vol. XXX, se explica con más detalle este ciclo de violencia). En la primera etapa (dentro de este ciclo vicioso), la tensión crece; él es impulsivo, utiliza muy a menudo abusos emocionales de palabras y ella trata de calmar todo el ambiente donde la comunicación empeora. En la segunda etapa, ocurre la explosión agresiva, llena de humillaciones emocionales, golpes y en unos casos, abuso sexual.

Posteriormente, la tercera etapa se convierte en “la luna de miel” donde él se disculpa prometiéndole nunca golpearla, minimizando el abuso, convenciéndola a través de regalos, cariños y palabras bonitas. Ella lo disculpa y tiene tanto deseo de ser validada y amada, y a pesar de que la situación sea confusa ella lo perdona y atenúa lo sucedido, aceptando la res-ponsabilidad de la agresión causada por él, puesto que ella ha perdido su identidad y se ha convertido en una persona co-dependiente. Rosa aprende y acepta ser tolerante, queriendo creer que no pasa nada, que es algo normal; ella piensa: “Dios me recompensará y todos al final se darán cuenta de mi pareja es mala”. Después, regresa la calma. Las promesas se cumplen y el incidente se olvida. Estos juegos emocionales y ciclos de agresión se funden, se enganchan, y no saben cómo desconectarse. Es como si el televisor de Juan y Rosa únicamente tuviera un sólo canal y necesitan aprender cómo cam-biarlo.

El agresor necesita entender que la agresión es una energía emocional que es permitida en los hombres; pero esta emoción es la que está a la víspera. Detrás del coraje/violencia están otros canales, otras emociones que se necesitan dialogar y solucionar, como la del miedo, dolor, desilusión, frustración, soledad, culpabilidad, y el abandono (sugerencias para salir de esta agresión, lea artículo publicado el 3 de febrero de 2006). Acciones de abuso solo te llevará a la cárcel.

La mujer agredida está enganchada a este tipo de relación donde aprende a sentirse frágil, codependiente y sólo tiene un único canal en su televisor. Tan es así que las mujeres abusadas que entran a otra relación se reúnen con otro abusador. Se conocen en la etapa de luna de miel, ya que es algo que conocen y que les hace sentir algo agradable, algo ya experimentado anteriormente y cuando menos se imaginan son agredidas y los dos empiezan el ciclo. La mujer será aislada, vivirá bajo miedo, dependencia económica, bajo estima, creerá que todos los hombres son iguales, y por vergüenza con la familia se mantiene en la relación para que no la con-sideren que es una fracasada, y por los hijos a tolerar.

Como ven, este tipo de relación es un rotundo fracaso. Ninguno es feliz y la familia experimenta severas consecuencias. Ni siquiera he explicado las consecuencias que atañen a los hijos, aunque unas son previstas. Y en este país de Los Estados Unidos saben ustedes que serán deportados por abuso familiar, aun siendo residentes legales, esto lo explicaré en violencia doméstica parte IV.

¡Ya basta a la violencia doméstica! Si trabajaran con el fin de que sus hijos vayan a la universidad y ustedes como pareja puedan vivir una vida más libre económicamente, divertirse y darse ese amor que no tuvieron como niños, las cosas serían diferentes. Pero el primer paso que se tiene que dar es el de tener clara una meta como pareja, como individuos y como familia. Platicar cómo entre los dos van a llevar a cabo este fin y si es necesario, preguntar cómo lograrlo. Conforme pasan los meses, analizar lo que se ha logrado y en qué se han atorado y de esa manera remediar y celebrar los triunfos. Imagínense una vida con más paz, y sin repetir abusos. La vida no es perfecta ni de color de rosa; pero sí puede ser mejor. Si eso no lo reconocen los dos (o por lo menos uno), decidan buscar ayuda. Tus hijos y tus amistades no te recordarán como un hombre fuerte; pero sí como un cobarde que golpea a su mujer y tú, mujer, serás recordada, no como una mujer santificada, sino como una mujer sometida, dejada, que nunca se permitió ser ella.

Su amiga, la doctora Luz, próximamente dará seminarios para la buena integración en pareja, familia e individuo. Se pueden comu-nicar con la Doctora Luz María Villanueva González PhD, doctoraluz@latinoseminars.com (619) 434-7779.

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