June 16, 2006

Cuando las Palabras Sueñan

Por Luis Alonso Pérez

Las palabras comunican, expresan e inspiran.

Las palabras sueñan y hacen soñar.

Las palabras son poderosas y el poder de las palabras de un grupo de niños y niñas angelinos fue compilado en un libro de poemas y plasmado en una colección de pinturas de los artistas Esaú Andrade y Guadalupe Valencia titulado “Cuando las Palabras Sueñan”, los cuales fueron expuestos el pasado sábado 10 de junio en el Multiforo del Instituto de Cultura de Baja California en Tijuana.

Este proyecto cultural es el resultado de los talleres de arte gratuitos impartidos por artistas latinos en el Consulado mexicano de Los Angeles a los niños de la comunidad organizados por Mercedes Gertz, los cuales que buscaban “Hacer colaborar a la comunidad artística para lograr un impacto educativo en los niños” de acuerdo con la organizadora.


Pintura de Guadalupe Valencia - ‘Abuela nena’.

Todos los sábados por la mañana, durante tres horas, grupos de niños de 7 hasta 16 años recibían talleres de poesía, cultura indígena o artes plásticas, los cuales gozaron de una buena aceptación por parte de los alumnos, ya que algunos tenían más de 30 niños y en ocasiones hasta los papás se quedaban al taller. A pesar de que estaban enfocados principalmente a los niños de familias mexicanas, llegaron a asistir niños salvadoreños y hasta coreanos.

El taller de poesía del cual se originó el trabajo literario del libro fue impartido por Marlena Donahue, una reconocida escritora de Los Ángeles Times que fue invitada a transmitir sus conocimientos literarios al grupo de niños, sin esperar que ella también fuera a aprender de los pequeños. “Pensaron que iban a educar a la comunidad, pero la comunidad terminó educándolos a ellos” comentó Mercedes Gertz.

Ninguno de los alumnos había escrito antes, de manera que fue necesario relacionar la poesía con formas de arte que les resultaran más familiares. “La poesía es muy abstracta y muy alejada de su entorno” explicó la diseñadora del libro Nora Garza “Así que tuvieron que compararla con las rimas y el ritmo de la música rap”.

Al igual que Donahue, el pintor Esaú Andrade fue invitado a impartir un taller de pintura en el consulado. A pesar de que no tenía experiencia trabajando con niños, Andrade disfrutaba la inter-actividad con los niños, en particular ver la libertad con la que pintaban y utilizaban su imaginación sin ponerse límites, ya que según el pintor “cuando uno crece va cortando la imaginación o le va poniendo límites”.

Los resultados positivos de ambos talleres despertaron la inquietud de la organizadora y los colaboradores por producir un libro que no solo compilara los trabajos realizados, sino que produjera nuevo material. De manera que se invitó a Esaú Andrade a ilustrar con sus pinturas la poesía de los alumnos, tarea que no le representó ninguna dificultad, ya que considera que su pintura es “la visión de un niño hecho adulto”.

La inspiración que sintió al leer los poemas no solo lo motivó a crear las pinturas del libro, le “refrescó” la imaginación como para hacer otras pinturas más. “Cuando leí los poemas me recordó que vale la pena vivir” expresó el pintor, quién además decidió invitar a su madre Guadalupe Valencia y a su hermano Raymundo Andrade a colaborar con el proyecto y trabajar a distancia, ya que ella radica en Nayarit y su hermano en Puerto Vallarta.

El resultado final de esta interesante colaboración dio como resultado una exposición en el consulado y se invitó a los niños a asistir a la inauguración. Para Mercedes Gertz ese fue un momento que se les va a quedar marcado para siempre, ya que al ver sus poemas plasmados en pinturas “se dieron cuenta de la fuerza de sus palabras”, según la organizadora.

“Los niños estaban fascinados porque se sintieron importantes” comentó Andrade “Verlos ese día, para mí fue mas importante que un pago”.

El siguiente paso del proyecto fue producir un libro. Después de un gran esfuerzo por parte de los colaboradores se logró que fuera publicado por la editorial A Hundred Ways y la Galería Talento.

Actualmente se está buscando continuar los talleres de arte infantil, pero los artistas y coordinadores tienen la inquietud de trabajar con niños de otras comunidades, en particular con grupos de niños de la calle o niños que hayan sufrido maltratos “para mostrarles que el mundo no solo está lleno de violencia, de que existe el arte y que incluso les puede ayudar a sacar ciertas cosas” expresó Esaú Andrade.

Por ahora el equipo de trabajo se encuentra muy complacido con el trabajo que han logrado y tiene planes de que la exposición sea difundida en centros culturales y galerías.

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