June 9, 2006

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Luis J. Rodriguez

Una solución para todo tipo de problema

Durante más de 25 años, me he dedicado a ofrecer charlas, talleres y conferencias en prisiones, correccionales juveniles, escuelas y otros centros del país. Recientemente, un joven escuchaba nerviosa-mente en una correccional juvenil de máxima seguridad en California, mientras yo hablaba frente al grupo de menores confinados del cual él era parte.

Este Chicano era miembro de una pandilla, tenía 15 años y había sido encontrado culpable de homicidio en una corte adulta. Pronto sería enviado a una prisión para mayores de dieciocho años en la que cumpliría una sentencia de entre veinticinco años y cadena perpetua. En sus manos había un cuaderno personal lleno de poemas. Con dificultad, leyó uno de ellos. Fue un momento triunfal. Desafortunadamente, también fue un momento inmensamente triste –triste por otra vida desperdiciada, triste porque hay una asumida escasez de recursos materiales y de imaginación para ayudar a un ser tan joven como este.

Si he dedicado años de mi vida a trabajar con hombres y mujeres en problemas, es porque yo fui un pandillero violento y adicto a las drogas durante las décadas de los sesenta y setenta. Pero mientras que yo he logrado trazar el hilo de mi vida hasta convertirme en un reconocido escritor y activista, la mayoría de mis “homies”, amigos y hasta familia, siguen atrapados en esa telaraña que es La Vida Loca. Mi propio hijo, Ramiro, un ex miembro de una pandilla en Chicago, se encuentra actualmente sirviendo una sentencia de prisión de 28 años en una cárcel de Illinois.

La pobreza, el racismo, la pobreza cultural y espiritual en la vida, todo contribuye a esta crisis que atraviesa nuestra juventud. Aún más triste es que muchos de estos chicos sienten que tienen pocas, si alguna, alternativa. Terminan envolviéndose más y más en la telaraña de las pandillas, cayendo cada vez más profundamente dentro de esa locura, como una manera de luchar contra la locura que los rodea.

¿Dónde están los líderes fuertes, los mentores, las familias, las escuelas, los  trabajos y la sensación de conexión que nuestros jóvenes necesitan para tomar decisiones saludables que los ayuden a triunfar en la vida? Es el momento de imaginar otra realidad para nuestra juventud — una en la que conozcan sus raíces y abracen sus culturas; en la que se reconozcan sus talentos y pasiones; donde se les enseñen las lecciones apropiadas y se les provea de las herramientas necesarias para alcanzar sus metas y sueños.

Para más información sobre esta campaña llame al 1-800-473-3003. Visite: www.2cooltura.com

No necesitamos más hombres de trapo en nuestras vecindades –hombres que se paran en las esquinas a explotar a los más jóvenes o a los faltos de escuela, hombres que a menudo ignoran y hasta maltratan a sus propias familias. Lo que necesitamos son hombres y mujeres fuertes y sólidos, con las destrezas y la conciencia para ayudarse a sí mismos a través de sus propios talentos, y que a su vez quieran ayudar a los demás.

Yo sé lo que algunos estarán pensando —¿a quién le importan los poemas de ese muchacho? Es un homicida convicto -¿que hay de sus víctimas? ¿Qué hay del horror de tomar una vida, algo que no debió pasar, sin importar sus circunstancias? Bueno, ese joven pagará el precio, no hay duda. Pero, ¿qué estamos haciendo nosotros para asegurar que ningún otro niño con talento se pierda en la violencia, las drogas, el alcohol, el suicidio o la depresión de nuestras comunidades más pobres y abandonadas. No podemos dejar que las realidades sociales de estos jóvenes se deterioren, y luego culparlos por no saber salir adelante.

Aunque les advirtamos sin cesar que, “no escojan la muerte, las drogas y la mediocridad”, tenemos que hacer más.  Tenemos que organizarnos, aprender nuevas estrategias e ideas y trabajar juntos para mejorar el mundo que a diario los da a luz. Esto va a tomar un esfuerzo concertado y cohesivo de todos nosotros. Los jóvenes necesitan opciones reales y significativas ante la debilitadora realidad que muchos de ellos encaran cada día. También tenemos que lograr que los jóvenes se quieran a sí mismos lo suficiente para rechazar las muchas y variadas trampas y tentaciones llamándolos hacia su propio fin.

Mientras que es cierto que aquel jovencito en particular cometió un acto terrible, y que esto no debe ser olvidado, tenemos que recordar también que aún respira, aún sueña, aún escribe poesía. En algún lugar, más allá del castigo y el aislamiento, tenemos que encontrar el sentido de humanidad que le permita a él y a otros emerger de estas tragedias para continuar enriqueciendo a nuestras comunidades con su energizada presencia creativa, aún íntegra.

Las instituciones juveniles, como las escuelas, eran lugares en los jóvenes que habían cometido errores, incluso los más horribles, podían cambiar sus vidas, encontrar un propósito, llenarse de madurez y esperanza. Muchos cambiaron sus vidas gracias a los esfuerzos rehabilitadores de generaciones previas que entendieron que los jóvenes tienen mentes y espíritus maleables, pero capaces de gran crecimiento, conexiones cruciales y contribuciones positivas. Debemos recapturar y renovar esta visión. No debemos establecer industrias sobre los hombros de las patologías y adicciones de esta sociedad. Necesitamos crear condiciones a largo plazo, soluciones profundas y las condiciones permanentes para que nuestra juventud, sin consideración de raza, nacionalidad o clase social, pueda vivir en comunidades abundantes, equitativas y justas.

Estas, a su vez, serán el manantial del que surgirá la poesía, la canción, la inteligencia y el baile de cada niño, de cada ser humano, y así… con ello… la solución para todo tipo de problema.

Luis J. Rodríguez es el autor de libros tan reconocidos como La Vida Loca, y Hearts & Hands: Creating Community in Violent Times. Ha trabajado con jóvenes y pandillas en Chicago y Los Angeles, así como en México, América Central y Puerto Rico. Luis es también parte de la junta directiva de 2cooltura.com, una campaña de HCN Media y la Fundación Self Reliance para disminuir la actividad pandillera entre los latinos en Estados Unidos.

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