June 9, 2006

Comentario:

El “Peje” nada contra la corriente

Por Humberto Caspa, Ph.D

Ya no hay duda, la candidatura de Andrés Manuel López Obrador desconcierta a propios y extraños. Ayer, cuando la población mexicana requería de un análisis minucioso de sus candidatos a través de un debate público, nuevamente los órganos de difusión —con ello la mirada de la gente— se retorció hacia una balacera en el Distrito Federal.

A pesar de que es lamentable el atentado contra Cecilia Gurza, esposa de Carlos Ahumada, quien se encuentra encarcelado por presunta corrupción contra el gobierno del Distrito Fe-deral, la contextura del incidente es amarillista y pone en riesgo el proceso democrático de México.

El primer capítulo de las corruptelas de Ahumada y algunos trabajadores públicos del gobierno empezó años atrás. René Bejarano, ex asesor de la campaña política de López Obrador, y Carlos Imaz ex jefe de gobierno de la delegación Tlalpan abusaron de sus cargos políticos para apoderarse de un dinero fraudulento. De acuerdo a unos videos, los dos se ven recibiendo dinero de Ahumada cuando trabajaban para Rosario Robles, ex Gobernante del Distrito Federal.

Ahumada quiso desestabilizar al gobierno del “Peje” y trató también de perturbar su campaña política. El tiro le salió por la culata. Su complicidad con la corrupción ahora le tienen encerrado en el reclusorio del Norte de la Ciudad de México y está bajo un proceso judicial.

Así, el plan de algunos miembros del Partido de Acción Nacional, quienes aparentemente confabularon con Ahumada para disminuir la popularidad de López Obrador y marginarlo del proceso electoral, se fue por las alcantarillas. El “Peje” siguió nadando con mayor ahínco y se mantuvo al frente de las encuestas populares por mucho tiempo.

Asimismo, existen versiones en México que las empresas encuestadoras, especialmente un negocio asociado con uno de los medios de comunicación más importantes de ese país, manipularon la metodología de las encuestas para dar datos más equilibrados entre López Obrador del PRD y Felipe Calderón del PAN. Los resultados repentinos de estas encuestas ubicaron a López Obrador en un sorpresivo segundo lugar, después de permanecer meses en la punta.

A pocos días del debate del martes por la noche y después de un proceso de investigación a estas empresas encuestadoras por el periódico La Jornada, López Obrador nuevamente empezó a retomar el camino del triunfo. Se esperaba que su participación en el debate iba a cimentar su victoria anticipada en las elecciones presidenciales.

No fue así, hubo otras sorpresas el martes en la mañana. Ese día el amarillísmo del caso Ahumada hizo su reaparición con su esposa Cecilia Gurza. En medio de declaraciones contradictorias de su chofer, Gurza alega que unos bandidos intentaron asesinar a su familia y a ella a pocos metros de su domicilio. Días antes de este hecho, se rumoraba que ella iba a presentar otros videos de corrupción de otros funcionarios perredistas.

La investigación de los hechos, las contradicciones de las presuntas víctimas, el proceso jurídico, entre otros, hay que dejar que las autoridades pertinentes las resuelvan. A nosotros nos atañe utilizar estos acontecimientos como utensilios para explicar un proceso político significativo en la vida republicana de México.

Después de todo, los diversos actos de manipulación, fraudes, etc. no solamente atentan contra López Obrador sino contra este país en su conjunto. Los enemigos del “Peje” visten playeras que representan diversos intereses en su país y en otros del continente. Al PAN, por ejemplo, le inquieta cuando López Obrador se encuentra en la punta de las encuestas populares, y hace todo lo posible, incluso hacer arreglos subrepticios con empresarios corruptos, para desestabilizarlo. Los corredores de capitales golondrinos en Wall Street prefieren no pronunciar su nombre para no congelar sus cuentas bancarias. El modelo de económico salvaje de libre mercado tiembla cuando López Obrador se inclina por una economía mixta. Incluso al autonombrado “mesías” de América Latina, el presidente de Venezuela Hugo Chávez, se le crea un nudo en la garganta cuando ve que López Obrador no representa su emblema populista, ni porta la bandera neoliberal de George W. Bush.

En todo caso, López Obrador tiene en las mayorías de su país a sus aliados más próximos en su campaña política electoral. Los enemigos no simplemente se encuentran dentro de ella, sino que están esparcidos en los países más poderosos de la región. Su victoria daría un giro magistral a la política de América Latina.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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