June 9, 2006

Segundo debate presidencial: Dos candidatos, dos ideologías, dos modelos de gobierno

Por Luis Alonso Pérez

Con las elecciones del 2 de julio a la vuelta de la esquina, los cinco candidatos a la presidencia de México se reunieron la noche del martes 6 de junio para debatir la segunda parte de la lista de temas prioritarios para la nación, entre los que se encuentran la seguridad pública, combate a la corrupción, política exterior, migración y reforma de Estado.

Un evento llevado a cabo bajo puertas cerradas y frente a las cámaras y micrófonos de la radio y televisión nacional, que, según analistas políticos mexicanos, más que aportar elementos nuevos a las plataformas electorales de los cinco candidatos, polarizó aún más las posturas ideológicas detrás de los antagónicos proyectos de gobierno de los dos principales aspirantes a la silla electoral.

Por un lado la postura conservadora del candidato del Partido Acción Nacional (PAN) Felipe Calderón Hinojosa, cuya plataforma política busca dar continuidad a las políticas de libre mercado impulsadas por el Presidente Fox mediante la promoción de la inversión extranjera que permita la creación de nuevos empleos. Además de prometer “rescatar la seguridad de las calles” al cumplir y hacer cumplir las leyes y el estado de derecho “con mano dura”.

Por otro lado su principal contrincante, Andrés Manuel López Obrador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) promovió un proyecto de gobierno de izquierdas, enfatizando la importancia del desarrollo de proyectos de crecimiento interno que estimulen la economía y que vayan de la mano con una renegociación de los tratados de libre comercio. Además propuso subsidios a los sectores más necesitados de la población combinado con la abolición de los privilegios de las clases adineradas, para dar un mayor impulso a la guerra contra la pobreza.

El martes por la mañana ambos candidatos se encontraban en circunstancias similares ya que tres sondeos de opinión realizados antes del debate mostraban que Calderón y López Obrador contaban con la misma aprobación de los votantes al tener ambos el 36% de las intenciones de voto.


Patricia Mercado

La participación del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) Roberto Madrazo, se limitó en grandes rasgos a criticar el modelo de gobierno del PAN, partido que en el 2000 retiró de la silla presidencial al PRI, después de haberla ocupado por mas de 70 años.

Sus principales críticas giraron alrededor de la inseguridad, mencionando estadísticas como que al año se cometen 60 millones de delitos, de los cuales tan sólo el 2% son castigados. Además criticó severamente a la actual política exterior al describirla como “una zona de desastre”, ya que considera que se desaprovechó el acuerdo migratorio y la vinculación con el MERCOSUR.

Sin duda los candidatos que menos tenían que perder en este debate eran los dos con menor proyección en las encuestas electorales: Roberto Campa, candidato de Nueva Alianza y Patricia Mercado, candidata del partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina, ambos con menos del 5% de la preferencia electoral. Los dos aspirantes a la presidencia buscaron atraer el apoyo de nuevos simpatizantes al mostrarse como representantes de una ciudadanía que ha perdido la confianza en los partidos políticos “tradicionales”.

El formato mediante el cual se llevó a cabo el debate recibió severas críticas por parte de expertos, debido a que la participación de cinco candidatos no permitía suficiente tiempo para entablar discusiones profundas sobre temas polémicos o la forma en la que los contrincantes planteaban sus proyectos de gobierno. Sin embargo los dos principales aspirantes a la presidencia pudieron dar lugar al intercambio de críticas a sus carreras políticas y a realizar acusaciones graves que involucraban a familiares de ambos candidatos.

López Obrador acusó a Calderón de ser partícipe en el escándalo del FOBAPROA, controversial rescate bancario que costaría a la ciudadanía millones de pesos de impuestos. Además acusó a un “cuñado incómodo” del candidato del PAN de haber recibido contratos preferenciales del sector energético cuando Felipe fungía como su secretario.

Las acusaciones en respuesta también implicaban a familiares, ya que Calderón dijo que López Obrador gasta un millón de pesos al año en cubrir los gastos de la escuela de su hijo en el extranjero. Además denunció la falta de transparencia del controvertido proyecto de construcción de un segundo piso al periférico capitalino, así como la profunda inseguridad que había solapado durante su mandato.

Sin embargo estos ataques solo forman parte de las campañas de desprestigio mutuo que han desarrollado los principales aspirantes a la presidencia, que a estas alturas de la contienda electoral han saturado a la población y que en numerosas ocasiones han sido censurados por el Instituto Federal Electoral, el organismo descentralizado que regula las elecciones federales de México.

A tan sólo tres semanas para las elecciones, parece que ésta será la contienda electoral más cerrada y discrepante que México haya presenciado en mucho tiempo.

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