July 21, 2006

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Luisa Fernanda Montero

Vivir con epilepsia, más allá de los mitos y las mentiras

Aunque es cierto que millones de personas en el mundo viven con epilepsia – 2,8 millones en Estados Unidos – es cierto también que miles de personas trabajan para alivianar la carga que implica vivir con esta condición, y hacer posible que quienes tienen epilepsia lleven una vida normal, tranquila y feliz.

La epilepsia es una alteración del sistema nervioso ocasionada por una descarga eléctrica irregular que, según el caso, puede generar ausencias, ataques o convulsiones de diferentes categorías.

Aunque muchas veces su causa no logra especificarse, en la mayoría de casos tiene su origen en algún accidente o caída que haya afectado el cerebro en algún momento de la vida de la persona; por lo que es muy importante evitar, en la medida de lo posible, y sobre todo en los niños, cualquier golpe que pueda generar futuras alteraciones.

De acuerdo con el doctor Jesús Machado Salas, neurólogo mexicano especializado en epilepsia, las estadísticas indican que la probabilidad de desarrollar epilepsia en personas que han sufrido accidentes es de uno por cada tres, es decir que de cada 3 personas, una desarrollará epilepsia en un periodo de 15 años.

Sin embargo, cada vez es más frecuente encontrar el origen de esta condición en factores genéticos, sin que ello implique que todos los miembros de la familia padezcan de epilepsia. Incluso, hay casos en que los factores genéticos no son hereditarios si no que responden a una falla en la lectura cerebral de los genes en el momento de la concepción o en algún punto del periodo de gestación.

“En algunos casos hay limpieza genética total, pero el ‘bebé’ lee mal la información u ocurre algo que hace que la información cerebral no sea correcta”, explica Machado.

Aunque la manifestación  más común de la epilepsia son los ataques o convulsiones, muchas personas tienen crisis diferentes como ausencias o sobresaltos.

Según explica el doctor Machado, en algunos pacientes se generan movimientos bruscos involuntarios que se presentan sin aviso alguno.

“Una persona puede estar lavándose los dientes y de repente perder el control de su brazo y lastimarse” anota Machado, explicando que en casos excepcionales los movimientos musculares involuntarios pueden generar accidentes.

“Supe de un caso en el que un estudiante perdió el control de su brazo y al devenir el movimiento brusco, el lápiz que tenía en la mano salió despedido, lastimando al maestro en un ojo” cuenta Machado, haciendo énfasis en la importancia de que el público en general conozca la realidad de esta condición para evitar las consecuencias nefastas que trae consigo la ignorancia y la falta de educación, en un mundo en el que, increíblemente,  aún mucha gente cree en el carácter maléfico de la epilepsia.

La epilepsia, se manifiesta algunas veces a través de ausencias o cortos periodos de tiempo en los que el paciente pierde la conexión con la realidad.

“Durante las ausencias las personas se desconectan, su rostro se torna triste, ausente por un periodo que oscila entre los 3 y los 12 segundos” aclara Machado, anotando que en muchas ocasiones las personas confunden esta situación clínica con un estado de narcotización generado por el abuso de drogas.

 La mala información, las concepciones de carácter divino o maldito que giran al rededor de la epilepsia generan en los pacientes, muchas veces, más angustias que la misma condición. De esto son testigos los cientos de trabajadores y voluntarios, que día a día contribuyen en la divulgación de la verdad sobre la epilepsia, haciendo más llevadera la vida de quienes la padecen.

“Un muchacho me dijo una vez que lo primero que hicieron sus padres cuando se dieron cuenta de que él tenía epilepsia, fue llevarlo a una iglesia” cuenta Lidia Stamp, coordinadora de educación y prevención de la Fundación para la Epilepsia del Sur de la Florida.

La Fundación cuenta con 54 oficinas locales en los Estados Unidos y trabaja para asegurarse que los 2.8 millones de personas con ataques o convulsiones en el país puedan desarrollarse en un ambiente adecuado que les permita participar en las actividades corrientes del día a día, así como prevenir, controlar y curar la epilepsia a través de programas investigativos y  educativos.

Cada año un promedio de 180 mil personas desarrollan esta condición en los Estados Unidos.

La epilepsia no es contagiosa, no obedece a la furia de los dioses, no es una condición de carácter mental y puede afectar a cualquier persona, de cualquier raza, a cualquier edad y en cualquier momento de su vida.

Nota al Lector: No se pierda en la próxima edición de este su periódico “Vivir con epilepsia, la ignorancia es más injusta que la enfermedad”. Para más información sobre la epilepsia llame a la Fundación para la Epilepsia al 1-866-748-8008.

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