July 14, 2006

22 años desde aquel trágico día

El 18 de julio se cumple un aniversario más de la masacre en San Ysidro en 1984

Por Pablo Jaime Sainz

Hoy Omarr Alonso sería un hombre de 33 años de edad. Pero su mamá, doña Adelina Hernández, siempre lo recuerda como al niño de 11 años de cabello castaño que tenía muchos amigos. Cuando piensa en él, piensa en el buen humor del pequeño, en la armonía que transmitía.

Los recuerdos de Adelina van mucho más allá de la trágica tarde del 18 de julio de 1984, cuando un hombre asesinó a balazos a 21 personas en lo que era un restaurante McDonald’s en San Ysidro.

Omarr, o ‘Mis Amores’, como le llama de cariño doña Adelina, fue uno de los niños que murieron en esa masacre.

“Yo lo recuerdo de ese día hacia atrás: su nacimiento, en la escuela, de chiquito”, dice Adelina, de 75 años de edad. “Omarr era un niño muy sociable. Con ese niño como que volvimos a ser recién casados mi esposo y yo. Fueron 11 años muy buenos. La pasábamos muy bien. Si hay felicidad en esta vida, nosotros la vivimos con la llegada de ese niño”.

La vida de ese pequeño fue truncada cuando, junto a otros dos amiguitos, fueron a comprar donas en una tienda cercana al McDonald’s donde James Huberty, un hombre desempleado con problemas de depresión, le disparó y mató a 21 personas e hirió a 19, casi todas de origen mexicano. La balacera duró más de una hora, hasta que francotiradores de la policía mataron a Huberty.

En 1988, como tributo a las víctimas de la masacre, el Southwestern College abrió un centro educativo en el lugar de la tragedia. Afuera hay un monumento, compuesto de 21 pilares, que representa a cada una de las personas asesinadas en el lugar.

El martes 18 de julio de 2006, se cumplen 22 años de la tragedia que conmovió a la comunidad de San Ysidro, y mutiló la vida de Adelina y su familia.

“Me costó mucho trabajo sobreponerme a la perdida de Mis Amores”, afirma Adelina, quien es originaria de Guanajuato. “Fue una cosa tremenda. A mí, a mi esposo Fernando, a toda la familia nos cambió la vida por completo”.

El trágico evento también afectó la comunidad de San Ysidro, pues en ese entonces era más pequeña y los vecinos se preocupaban unos por los otros, indica Joe Serrano, quien en 1984 radicaba en San Ysidro.

Serrano compuso y grabó el corrido La masacre de San Ysidro como tributo a las victimas de ese día.

Sin duda, todo puede cambiar en un instante. Eso fue lo que sucedió con la familia Hernández.

El 18 de julio era el cumpleaños del hijo mayor de Adelina, Fernando. La tarde de la tragedia la familia iría a festejar a la casa de Fernando en Tijuana.

“Mi nuera le había preparado una cena. Pero con lo que pasó, nosotros nunca llegamos a la fiesta”, narra Adelina.

La señora, con lágrimas en los ojos pero con voz firme, recuerda los minutos antes de enterarse que Omarr había sido asesinado.

“Todo era confusión: algunas personas decían que habían asaltado el banco, otros decían que una tienda. Toda la gente andaba en el Bulevar San Ysidro, queriendo saber que había sucedido. Yo fui a buscar a Omarr porque ya nos teníamos que ir a la cena de su hermano. Pero entonces escuché a otros niños decir, ‘¡Es Omarr! ¡Es Omarr!’ Yo empecé a buscar a mi hijo, cuando voy volteando y ahí estaba, tirado en el suelo, junto a su bicicleta. Fue una imagen que nunca podré olvidar; se me vino el mundo encima”.

Después de la muerte de Omarr, Adelina cayó en una terrible depresión. Pero poco a poco, empezó a enfocarse en los momentos felices que pasó junto a su hijo. También, continúo con su trabajo como asistente en la Primaria Sunset, escuela de donde Omarr se había graduado semanas antes de morir.

Fue en esa escuela, donde Adelina empezó a encontrar paz y resignación.

“Mi medicina fueron los niños. Yo me refugié en mi trabajo con los niños. En cada uno de ellos miraba a Mis Amores. Cada año escolar hay un niño que me recuerda mucho a mi hijo”, asegura Adelina, a quien de cariño los alumnos de Sunset la llaman ‘abuelita’.

El resto de la familia también sintió el peso de la tragedia.

“Mi esposo pasó muchos años sin poder hablar acerca de esto. Edgar, mi otro hijo, y Omarr eran muy unidos. Edgar tenía 18 años y miró todo por televisión. Hasta ahorita él no puede entrar a ningún restaurante de hamburguesas”, afirma Adelina, quien dio a luz a Omarr cuando ella tenía 42 años.

Y a pesar de que la esposa de Huberty le dijo a la policía que ese día, antes de salir de su departamento, su marido le había dicho, “Voy a salir a cazar humanos”, Adelina asegura no sentir rencor por el asesino del pequeño Omarr.

“Nunca he sentido odio contra ese señor”, dice. “Sólo le pido a Dios que lo perdone. El hombre nos quitó a nuestro pedacito de cielo, pero yo pienso que si yo hago el bien, algún día me voy a reunir con mi niño”.

Después de 22 años Adelina y su familia siguen manteniendo vivo el espíritu de Omarr.

“Todos los días yo sé que mi hijo está con nosotros. Siempre lo tenemos muy presente”, afirma.

Un tributo para las víctimas...

El martes 18 de julio al mediodía Joe Serrano y Los Rayos de San Diego tocarán el corrido afuera del Southwestern College en San Ysidro como tributo a las víctimas. Para escuchar el corrido visite http://losrayosdesandiego.com/.

“La tragedia en San Ysidro”
(Corrido compuesto por Joe Serrano y Roy Franzen )

Año de mil novecientos
año del ’84
ocurrió en San Ysidro
21 asesinatos.

En mi pueblo San Ysidro,
estado de California,
el día 18 de julio
la masacre hizo historia.

James Huberty se llamaba
el enrabiado asesino,
que acribilló a balazos
hombres, mujeres y niños.

Padre mío de los cielos,
tú que todo lo puedes
ayudanos a soportar las penas
por la muerte de tanto inocente.

Para lavar esa infamia
y tenerlos en la mente,
hay que hacer un monumento
donde murió nuestra gente.

Ahora dos pueblos se hincan
por sus muertos y heridos
y en silencio les lloran
Tijuana y San Ysidro.

En el lugar de McDonald’s
hay que hacer un monumento
y recordar con honores
la caída de los muertos.

Quedaron estremecidos
la población y dolientes,
pero pagó con su vida
el mounstrouso mata gente.

No hay que culpar a McDonald’s
por lo que ahí sucedió.
Pudo haber sido otro sitio
y los muertos tú y yo.

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