July 14, 2006

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Los Buenos, Los Malos

Bush insiste. Hace unos días visitó Chicago, capital de México del Norte, para compartir una cenita con la candidata Republicana a gobernadora, y aprovechó para renovar su llamado a los Congresistas para ponerse de acuerdo y aprobar una “reforma inmigratoria integral”. Este ha sido su discurso desde hace meses, cuando trató de que los Senadores le hicieran el favor al Senador Chuck Hagel y votaran a favor de su propuesta, la Hagel-Martínez, que fue la que estableció tres tipos de inmigrantes: los de cinco años, los de al rato y los de nunca.

Algunos senadores Demócratas le hicieron caso, le metieron algunas cosillas buenas a la propuesta de Hagel, y terminaron por aprobar la monstruosidad esa del S2611, que legaliza a algunos inmigrantes y criminaliza a los demás.

Es una jugada política típica. Juega con los ultrareaccionarios anti-inmigrantistas que sueñan con deportar a todos los inmigrantes, y también juega con los pro-inmigrantes, que vienen corriendo a decir que aceptemos la S2611 porque “es lo mejor que podemos ganar”. Haciendo de periquito repetidor de su jefe George W. Bush, se lanzó a la arena Michael Chertof, Big Brother a cargo de los programas para espiar desde llamadas por teléfono hasta organizaciones que piensan que en este país hay cosas que no funcionan bien, como las leyes de inmigración, y declara que “debe haber una reforma migratoria que incluya un programa de trabajadores huéspedes”.

Chertof lo dice en un memorando de la Secretaría de Seguridad Nacional (esa que no ha pescado a Osama Bin Laden en 5 años), y repite que “el sistema de inmigración está roto” y que la solución es “un programa de trabajadores huéspedes”. De paso, anuncia algunas medidas en contra de los inmigrantes, como las redadas en los centros de trabajo. Como fiel perro de presa, Chertof jura que va a detener a todos los indocumentados que cometan el delito de trabajar en Estados Unidos.

y los Peores

Hasta ahí, el lector pensaría que estamos descubriendo el agua tibia. “Claro”, dirán. “Los Malos son los Republicanos, y los Buenos son los Demócratas”.

Pero por desgracia, no hay tal.

La última ola de redadas masivas en contra de los trabajadores inmigrantes ocurrió en 1999, último del gobierno del Demócrata Bill  Clinton. Era el mismo Demócrata que puso en efecto la Operación Guardián y construyó las primeras bardas en la frontera. Durante el ’99 hubo 2,849 arrestados, un poquito menos de los que Chertof lleva este año.

Curiosamente, con todo y el 11 de septiembre y la paranoia anti-inmigraterrorista, para el tercer año del Republicano George Bush las redadas habían bajado a lo bestia. En el 2003, solamente hubo 445 arrestados en los centros de trabajo, según la GAO, Oficina de Responsabilidad Gubernamental.

Es más, los avisos a los patrones de que los podían multar o investigar como sospechosos de contratar indocumentados bajaron de 417 a solamente 4. Pa’ acabarla, los inspectores de inmigración encargados de investigar a los trabajadores indocumentados bajaron de 240 en 1999, a solamente 90 en 2003.

¿Cómo?, preguntará el lector. Pues es que en política no solamente hay buenos y malos, sino peores.

A punto de dejar la presidencia, en septiembre de 1999, Clinton lanzó la “Operación Vanguardia”, contra los indocumentados en la industria de la carne. La Migras investigó los números del Seguro Social de 24,148 trabajadores, y casi 5 mil salieron chuecos. Pero no alcanzaron a arrestarlos, porque los chambeadores de 40 plantas de Nebraska, Iowa y Sur Dakota se hicieron humo. Varias plantas tuvieron que cerrar.

Fue tal el “shock”, que el gobernador Republicano de Nebraska Mike Johanns (después Secretario de Agricultura con Bush), armó un equipo especial para oponerse a las redadas, y contrató al exgobernador Demócrata del estado Ben Nelson (hoy senador federal), para cabildear contra las redadas. Su mejor aliado en el Congreso resultó ser un congresista (que hoy es senador) Republicano, de nombre Chuck Hagel, quien obligó al Departamento de Justicia a parar las redadas.

Eso es lo peor. Es como un juego político de ping-pong. A conveniencia, pega uno y luego pega el otro, nomás que a nosotros nunca nos toca pegar. Nosotros somos la pelota.

Jorge Mújica Murias. Email: mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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