July 7, 2006

Mexicanos viviendo en Estados Unidos enfrentan problemas al votar en Tijuana

Por Luis Alonso Pérez

La severa escasez de boletas electorales y la lentitud del proceso de votación provocó graves molestias y un descontento generalizado para los mexicanos residentes en Estados Unidos que cruzaron la frontera para emitir su voto en una de las 18 casillas especiales de la ciudad de Tijuana.

Desde muy temprano por la mañana se formaron largas filas de hasta trescientas personas en las casillas designadas a votantes de fuera del distrito o “especiales”. En algunos sitios las casillas abrieron hasta una hora tarde, provocando el enojo de los ciudadanos que acudieron puntualmente.

Un total de 20 mil boletas fueron contempladas por el Instituto Federal Electoral (IFE) para brindar el derecho del sufragio a los mexicanos que viven lejos de sus domicilios o fuera del país que votaron en Tijuana. Sin embargo, esta cantidad fue minúscula comparada con la necesidad de los votantes, ya que en algunos puntos como el Aeropuerto Internacional Abelardo L. Rodríguez, se acabaron alrededor del mediodía a pesar de que se habían instalado dos casillas especiales en ese sitio.

Las 750 boletas especiales se terminaron rápidamente en la casilla del centro de la ciudad de Tijuana y a varios de los votantes les indicaron que podían acudir a la casilla especial de Playas de Tijuana.

Un votante originario de Michoacán, que prefirió conservar su anonimato, viajó a Tijuana desde Tracy, California para emitir su voto a Presidente de la república. Salió el sábado al mediodía, durmió en San Diego y el domingo cruzó temprano a Tijuana. El viaje representa un gasto de alrededor de 300 dólares y un fin de semana de descanso.

Son las tres de la tarde y lleva 3 horas haciendo fila en la casilla de Playas, ya que desde temprano fue a la casilla especial ubicada en la oficina de correos en el centro de Tijuana, pero lo mandaron para Playas porque no tenían más boletas. Su posición en la fila indica que todavía le queda una hora como mínimo en la fila, pero es la primera vez que vota para presidente y aunque considera que es demasiada espera, expresó que tiene el deseo de manifestar su forma de pensar.

Alrededor de las cinco de la tarde las boletas de la casilla de Playas ya se habían agotado pero la fila de votantes se extendía hasta dar vuelta a la cuadra. Los ciudadanos que iban a alcanzar boleta esperaban bajo el sol intenso con un boleto rojo en mano que sería reemplazado por una boleta electoral al llegar a la casilla.

Muchas de las personas que no alcanzaron boleta en Playas se dirigieron a la colonia vecina Soler. Ahí espera José Hernández Cárdenas residente del Sur de San Diego, quien estuvo haciendo fila una hora en playas pero se fue a la casilla del Soler al no alcanzar boleta. Esta es la segunda vez que vota para presidente en Tijuana, pero recuerda que la vez pasada fue más rápido.

Hernández y un grupo de amigos viajaron a Tijuana para votar y aprovechar el día para pasear y descansar, pero se les está yendo solamente en votar. Hoy mismo se regresan a San Diego, pero son casi las seis de la tarde, las casillas están a punto de cerrar y no están seguros que después de todos sus esfuerzos lograrán emitir su voto.

A pesar de que la hora indicada para cerrar casillas fue las seis de la tarde, una larga fila de votantes seguía haciendo fila en la casilla ubicada en la Torre de Aguacaliente –monumento histórico de Tijuana– hasta varias horas después.

Luis Arérechiga, originario de la Ciudad de México, reside en Nacional City. Lleva dos horas y media esperando y su fila está tan lenta que parece que no avanza. No está seguro si va a alcanzar boleta pero no se quiere retirar porque considera que “votar es uno de los pocos derechos por los que no tienen que pagar los mexicanos”.

Alrededor de las 7:30 de la tarde el sol se ocultó, pero los ciudadanos seguían haciendo fila, aunque algunos están considerando retirarse a sus casas. Cecilia Uribe y Salomón Bautista vienen desde el área de Los Angeles y están muy molestos con la organización, ya que se dieron cuenta de que solo tienen una computadora por casilla y en ella revisan el disco compacto con los registros de los electores y además escanéan las credenciales para votar.

Ya es casi noche y ni siquiera han podido ir a comer, “Vinimos a cumplir como ciudadanos, pero son ellos los que no cumplen” exclamó la señora Uribe.

Pasadas las ocho de la noche se terminaron las boletas electorales en la casilla de la torre Aguacaliente y fue una de las que cerró más tarde. La mayoría se retiraron muy molestos a sus casas.

Return to the Frontpage