July 7, 2006

“De este y el otro lado” Carlos Monsivais y Mike Davis reflexionan sobre la frontera

Por Luis Alonso Pérez

“La frontera es el principio de la integración inevitable que se ha ido produciendo cada vez más” expresó Carlos Monsiváis durante una rueda de prensa previa a la conferencia “De este y el otro lado” en la que el escritor angelino Mike Davis y el escritor mexicano reflexionaron sobre la identidad y la cultura de la región fronteriza de México y Estados Unidos.

El evento fue realizado dentro del marco del taller binacional de literatura Laboratorio Fronterizo de Escritores, coordinado por la escritora Cristina Rivera Garza, quien también fungió como moderadora de la conferencia.

Los escritores expusieron sus perspectivas sobre el controvertido debate fronterizo y la dura situación que aqueja a los migrantes en Estados Unidos frente a un público de más de doscientas personas reunidas en la sala de lectura del Centro Cultural Tijuana. Además, compartieron sus opiniones sobre el arte que se produce en la región como consecuencia de su situación política, histórica y social.

Las participaciones de los escritores comenzaron con los recuerdos de sus primeras experiencias en esta peculiar ciudad a finales de los años 60’s. Para Monsiváis su primera visita a Tijuana le provocó un gran asombro, en particular los prematuros esfuerzos de la escasa comunidad cultural por contrarrestar la mala fama de “ciudad del pecado” que propiciaba el turismo, una batalla que se fue agudizando con el paso de las décadas y el desarrollo de la cultura y las artes. “Gracias a la resistencia cultural se niega a regresar a la leyenda negra” expresó el mexicano.

Davis compartió que durante su juventud, Tijuana representaba el escape que buscaba de la sociedad racista y xenófoba del norte de San Diego en la que pasó sus primeras décadas. Recordó el día que compró su primer carro, ya que lo primero que hizo fue cruzar la frontera y visitar la librería El Día, la cual consideró un “paraíso” donde podía encontrar los libros comunistas prohibidos en su escuela y en las librerías locales, a pesar de no saber español.

El escritor angelino mencionó al anuncio espectacular colocado a la entrada a San Ysidro que dice “Detengan la invasión”, y comentó que debemos ser honestos y admitir que existe una invasión desde hace mucho tiempo “de todos los gringos que continúan invadiendo Baja California” expresó sarcásticamente. “Mandan todo para acá, desde desechos tóxicos hasta nuestros padres retirados”.

También mencionó su preocupación por lo que le espera a la península en los siguientes diez años si la gente rica continúa construyendo marinas para atracar sus yates lujosos; puertos comerciales para desmantelar el poder de los sindicatos de los puertos de Los Angeles; plantas regasificadoras y tuberías de gas natural, o transformando a sitios como Loreto en parques temáticos coloniales.

Los escritores discutieron que la interacción que existe entre las dos ciudades se ha intensificado al punto que sus divisiones serán tan relativas, que un día la llevarán a convertirse en una “megalópolis” que abarcará desde Los Angeles hasta Tijuana, enfati-zando que no es la hibridez, sino la resistencia a la frontera lo que ha moldeado la cultura y llamó a los habitantes de la región a crear un grupo solidario que luche contra la separación en ambos lados de la frontera.

En una rueda de prensa previa a la conferencia, los escritores expusieron sus opiniones sobre la migración, la política y la cultura en la frontera.

Monsiváis declaró su admiración hacia las nuevas manifestaciones artísticas que se desarrollan en la frontera, en particular a la nueva disciplina del arte instalación, expresando que este es el momento de las instalaciones, y considera que “la inventiva, la ironía, el sentido del humor y la creatividad, la representación artística en la manera tradicional ya no rinde resultados efectivos”.

“La idea misma de concebir la frontera como un símbolo de una mitología quebradiza, poderosa, omnipresente y desvanecida, todo sin contradicciones, me gusta mucho” comentó el escritor mexicano, asombrado por la idea de transformar el muro en un “espacio mural y espejo de nuevas costumbres”.

Para Mike Davis, la frontera tiene otros matices que obedecen a factores políticos más que culturales. Lo que los republicanos están construyendo en la frontera no es una barda, es un “cajero automático” o “un gran punto de ganancia económica para las grandes empresas contratistas de defensa nacional”.

También expresó que las fronteras están siendo creadas en todo Estados Unidos entre las comunidades inmigrantes y las personas que no desean vivir en ciudades diversas. Platicó su experiencia viviendo en El Sereno, California, una comunidad primordialmente chicana y México-americana contigua a Huntington Park, una comunidad económicamente poderosa, donde se erigió una barda para impedir que las personas de El Sereno transitaran libremente por sus calles.

“Los inmigrantes nunca pueden mudarse hacia el norte lo suficiente para escapar las fronteras” comentó Davis.

En cuanto a las elecciones presidenciales y el futuro de la cultura en México, Monsiváis expresó que se niega a “profetizar” sobre lo que le espera a la cultura, sin embargo expresó que el Partido Acción Nacional ha demostrado en todo el país una tendencia sistemática a moralizar la cultura, tanto del gobierno federal como en los gobiernos locales, ya que han prohibido exposiciones, clausurado obras de teatro, negado permisos para monumentos, entre otras acciones que considera “parti-cularmente represivas”. En contraste Andrés Manuel López Obrador ha demostrado ser más abierto en materia cultural, sin embargo no ha definido una política cultural, lo cual dificulta saber con precisión qué le adviene a la cultura y las artes.

Mike Davis expresó que los mexicanos deberían de sentirse agradecidos de poder tener un equilibrio verdadero de poderes políticos de izquierda y de derecha, y consideró que en Estados Unidos puede haber Republicanos y Demócratas pero no puede diferenciar a uno del otro.

Monsiváis consideró que Tijuana es una ciudad que le sorprende y que no ha logrado ubicar con claridad todavía. “Ha cambiado tanto que me entusiasma, confunde, intriga y desconcierta. Es una de las ciudades más vigorosas y sin embargo todavía tiene un sentido ciudadano que no me convence”.

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