July 7, 2006

Comentario:

México y los Futuros Conflictos al Sur de EU.

Por Manuel R Villacorta O

Los resultados de las elecciones presidenciales en México no proyectan beneficios inmediatos para este país. La polarización creada por dos candidaturas (López-Calderón) no se limita a una simpatía política concluída una vez realizadas las elecciones presidenciales. Esta polarización significa la separación ideológica que se está haciendo cada vez más profunda y permanente entre la población mexicana. Los seguidores del PAN generalmente provenientes de segmentos altos y medios de la sociedad mexicana, siguen creyendo en la capacidad del sector privado para conducir la política pública. Y es fácil explicarlo. Ocurre que los aciertos de la administración Fox favorecieron a estos segmentos sociales, mientras que sus desaciertos recayeron sobre los sectores más pobres y mayoritarios del país. Estos últimos creyeron en el programa de AMLO y le dieron su voto. Para ellos Fox y su administración han sido una horrenda pesadilla.

Por tanto, la polarización es profunda. Votaron por el PAN los que están bien o creen estarlo, votaron por el PRD los que están sufriendo los embates de la pobreza y la exclusión. Ahora, después de la contienda proselitista viene la contienda social, es casi un hecho que las organizaciones sindicales, campesinas y de pobladores no estarán dispuestas a resistir pasivamente un sexenio más bajo mandato del empresariado mexicano. Y es que no les ha ido bien con estos. La temida confrontación entre “los que tienen y los que no tienen” parece estar llegando a su punto más candente en México.

Pero esa conflictiva situación interna que habrán de vivir los mexicanos, más exacerbada que nunca, no se limitará al interior de su territorio. Millones de mexicanos y mexicanas no creen en los políticos y su última esperanza “el triunfo de la izquierda democrática que nunca ha estado en el poder” parece diluirse irreversiblemente. Ya no quedan utopías. Queda si, el hambre y la desesperación. Y una alternativa, o quizá la única, sea emigrar a Estados Unidos. Si la crisis social, económica y política en México crece como se cree, el intento por cruzar fronteras hacia la potencia del norte será cada vez mayor. Quizá la seguridad preventiva y los estudios de inteligencia de Estados Unidos ya habían considerado este escenario, y como producto de ello, la seguridad fronteriza era parte medular en el proceso de reforma migratoria.

A nivel latinoamericano, la potencial crisis social en México habrá de apuntalar a los movimientos de izquierda y de la llamada “resistencia social”, no importando su orientación sectorial (campesinos, obreros, indígenas o pobladores marginales). La oposición interna en México, será un motor de apoyo a la lucha contra los tratados de libre comercio, la internacionalización de la economía y la globalización que se está fortaleciendo en la región. Las redes institucionales anticapitalistas se consolidarán más. Y tendrán un elemento fundamental a su favor: la pobreza que del Bravo a la Patagonia seguirá creciendo y se convertirá en su principal aliada política.

A nivel mundial Latinoamérica ha perdido valor económico. Sigue siendo un mercado de consumo importante y seguirá siendo una región proveedora de recursos naturales, pero en el circuito económico internacional cualitativo ha perdido influencia, siendo desplazada por el crecimiento importante de la región Asia-Pacífico. La debilidad de los Estados (algunos de ellos ya se incluyen en la categoría de “Estados Fallidos”) permitirá que el crimen organizado permanezca intacto e incluso, se fortalezca. El narcotráfico, el lavado de dinero y las redes de inmigración ilegal podrán seguir operando sin mayores limitaciones, dado que los aparatos públicos de seguridad serán rebasados por la crisis social y la propia delincuencia comun que se deriva de esta; en síntesis, estarán tan ocupados tratando de resolver las contradicciones sociales internas, que desertarán en su tarea de combatir a las redes delictivas internacionales.

Jeffrey Davidow —ex embajador de EU en Mexico— realizó un libro al cual denominó “El Oso y el Puercoespin”. En esta cita las complejas relaciones que se han dado históricamente entre estas dos naciones. Y sin menospreciar al resto de países latinoa-mericanos, expone que México posee un valor estratégico en la región, dada su proximidad con EU y su histórico rol en la política latinoamericana. Y tiene razón. Basta recordar que la crisis económica que este país latinoamericano vivió cuando el PRI estrenaba su nuevo presidente (Ernesto Zedillo), hizo tambalear a toda la región, al extremo que el gobierno de EU y las organizaciones financieras internacionales actuaron de inmediato para evitar un efecto dominó mucho más grave en toda la región. En lo político no hay diferencia, inestabilidad social en la “tierra azteca” implicaría turbulencia latinoamericana sin lugar a dudas. Estas elecciones en México implican mucho y trascienden fronteras. Poco tiempo habremos de esperar para confirmarlo.

Manuel R Villacorta O. Doctor en Sociología Política, es columnista independiente. E-mail: manuelvillacorta@yahoo.com

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