December 22, 2006

Comentario:

Castro caducó

Por José R. Uzal

La prensa internacional comienza a prepararse para el sepelio de Castro y su sepultura en la Plaza de la Revolución en la ciudad de La Habana. Los reporteros están llegando a Cuba sigilosamente y bajo el control absoluto del gobierno cubano. Las unidades móviles de satélites de todas las empresas de noticias se están desplazando hacia Cayo Hueso (Key West) para asegurar una cobertura total del esperado evento. Las credenciales de prensa están siendo estrictamente controladas para asegurar la participación de periodistas amigos de todo el globo. Todas las embajadas en Cuba, incluyendo la sección de intereses de EE.UU., han sido informadas para que estén preparadas para que sus respectivos dignatarios asistan al monumental entierro que se llevará a cabo dentro de pocos días en Cuba.

Los embalsamadores rusos que mantienen el cuerpo de Lenin en el Kremlin ya han llegado a La Habana para poner en marcha los planes que han estado engavetados por más de 10 años. Mantener el cuerpo de Castro momi-ficado en calor tropical es mucho más complicado que mantener el cadáver de Lenin en Moscú. Pero ese problema lo resolvieron hace años.

El gobierno federal y el gobierno de Florida llevaron a cabo, la semana pasada, un simulacro en conjunto para planificar y coordinar lo que pudiera suceder al anunciarse oficialmente la muerte de Castro. El propósito fue asegurar que la Guardia Costera, las autoridades migratorias y los diferentes cuerpos policíacos estén preparados en caso de una migración masiva de cubanos hacia Miami o el júbilo en Miami se descontrole.

En Cuba se le están dando los últimos toques a los preparativos del sepelio. La seguridad del estado, el ejército revolucionario y el partido comunista han estado trabajando febrilmente para asegurar el éxito del evento. El mismo Castro comprendió la magnitud de su muerte cuando declaró su enfermedad secreto de estado. Castro sabía que él iba a terminar como el dictador español Francisco Franco, al que mantuvieron vivo por más de 30 días hasta que se resolvieron las disputas sobre su sucesor. En el caso de Castro sabremos cuando murió exactamente en un futuro no muy lejano, mientras tanto la fecha oficial no se ha determinado. Las pascuas son celebraciones cristianas y no sería prudente una ceremonia de esa magnitud en esta época del año. El 31 de diciembre fue el día que se fue Batista y no sería una buena idea que los cubanos en el futuro celebraran la salida de Batista y Fidel en la misma fecha. El 9 de enero, el día en que Fidel llegó a La Habana tendría un mejor significado pero está muy lejos. Lo más probable que el gobierno cubano haya decidió la semana del 18 al 22 de diciembre para anunciar de forma oficial la muerte de Castro.

No es fácil morirse cuando uno llegó a ser una figura mundial. Menos fácil lo es para los que quedan detrás. Poner a descansar al que no dejó descansar a nadie es problemático. La cúpula del Partido Comunista Cubano está decidiendo, como lo hacían los rusos, quien va a ser el próximo líder civil. Raúl Castro continuará controlando hábilmente las fuerzas armadas como lo ha hecho por 47 años. Castro no se va a morir oficialmente hasta que todas las decisiones estén tomadas y todos los preparativos se hayan completado. El sepelio de Castro será el primer acto del nuevo gobierno y este necesita demostrar organi-zación y control para ser tomado en serio por el mundo y por el pueblo cubano.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal en West Palm Beach FL, sobre temas de interés para los hispanos parlantes, 561-310-5333.

Letters to the Editor Return to the Frontpage