December 15, 2006

Mujeres luchando contra el VIH en la frontera

Por Luis Alonso Pérez

Mientras miles de tijuanenses aprovechaban la mañana del primero de diciembre, un día de asueto nacional, para cruzar a Estados Unidos y realizar sus compras navideñas, Noemí caminaba entre las filas de personas para repartiendo volantes.

La joven de 19 años de edad formó parte de un equipo de voluntarios de la cuarta campaña informativa y de concientización sobre los riesgos de infección del VIH, impulsada por el Comité Binacional San Diego-Tijuana de VIH-ITS como parte de los esfuerzos globales del día internacional de la lucha contra el SIDA.

Los jóvenes voluntarios, en su mayoría estudiantes de preparatoria, repartieron más de 20 mil volantes a las personas haciendo la fila de cruce fronterizo. Además, invitaron a la población a realizarse la prueba del VIH y regalaron preservativos durante su jornada.

En parejas caminaban de un lado a otro repartiendo la información, motivados por el deseo de reducir la cantidad de contagios de VIH, que este año asciende a 39.5 millones en todo el mundo.

Sin embargo Noemí tiene una motivación especial, ya que desde que tenía ocho años fue diagnosticada con el VIH, cuando su madre falleció a causa del SIDA, la etapa terminal del virus.

A pesar de su situación, Noemí se siente positiva ante la adversidad y desea que las personas se den cuenta de que esta enfermedad puede afectar a cualquier persona sin importar su estilo de vida o condición económica, por lo que es importante que estén bien informados y se realicen la prueba del VIH.

La doctora Blanca Lomelí, directora regional de Norteamérica para Project Concern Internacional, indicó que en Baja California existen apro-ximadamente 5 mil casos de infecciones reportadas y se calcula que el 85% de los portadores residen en la ciudad de Tijuana. La mayor preocupación para los organizadores del evento es el aumento tan drástico en el nivel de infecciones en el Estado, ya que el año pasado se reportaban alrededor de 4 mil.

Sin embargo el universo real de los portadores del VIH en la región fronteriza es difícil determinar, ya que mucha gente que padece del virus tiene acceso a los servicios de salud de Estados Unidos y cruza la frontera para recibir tratamientos médicos.

Lomelí mencionó que el director nacional de Centro Nacional para la Prevención del SIDA, informó recientemente que de las mujeres con VIH-SIDA en México, el 80% son amas de casa que pensaban que no estaban en riesgo.

“La población con el mayor número de casos, siguen siendo los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, sin embargo estamos viendo que mujeres que se pensaba sin riesgo el número va en aumento” indicó la doctora.

Por este motivo la campaña de este año enfocó sus esfuerzos a concientizar a las mujeres sobre los riesgos de la infección del virus, sin importar si no mantienen relaciones con más de una pareja o no incurren en prácticas de alto riesgo como el consumo de drogas intravenosas.

La doctora Lomelí explicó que debido a la moralidad tradicionalista de la sociedad mexicana, es común que los hombres que tienen sexo con otros hombres también tengan parejas femeninas y muchos de ellos son casados.

“Al ponerse en riesgo ellos ponen en riesgo a sus parejas” enfatizó.

La campaña de este año también buscaba reducir el estigma de la enfermedad y la discriminación a las personas que padecen esta enfermedad, explicó la doctora Patricia Gonzáles Hubbard, copresi-denta del Comité Binacional.

“Lo que queremos es que la gente no tenga miedo, que se informe y se proteja” indicó Gonzáles Hubbard.

Para Noemí la discriminación ha sido una cansada lucha que ha tenido que enfrentar cons-tantemente y que en algunos periodos de su vida ha vencido a su espíritu.

“Te aíslas tu mismo porque afecta lo que diga la gente y duele porque no puedes salir con libertad”.

La joven ha aprendido a vivir con el virus, en parte gracias a la ayuda de una organización civil llamada Eunime por Tijuana, un centro de apoyo para mujeres y niños viviendo con VIH en Tijuana.

Bárbara Villalvaso, quien también es portadora del virus, reparte volantes y preservativos junto con Noemí. La señora Villalvaso explica que la ayuda psicológica es lo más importante para un enfermo con VIH y que ella ha podido vivir positiva gracias a que ha recibido mucho apoyo por parte de sus hijos.

“Nos pueden abrazar, nos pueden besar, podemos convivir, pueden tomar de nuestro vaso y no pasa nada” expresó.

Su actitud positiva motiva a Noemí a continuar luchando por continuar su vida sin importar que la sociedad no comprenda su situación.

“La discriminación existe y si uno se encierra nunca va a salir”.

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