December 15, 2006

México: Calderón Empezó Como se Esperaba

Por: Eduardo Stanley

El primero de diciembre asumió Felipe Calderón como presidente de México. Por televisión pudo verse a congresistas peleando por el control del podio donde debería tomar juramento Calderón—unos para impedirlo, otros para asegurar que se cumpliera ese requisito. Al final, Calderón y el presidente saliente, Vicente Fox, ambos del conservador Partido de Acción Nacional (PAN), entraron por la puerta de atrás y protagonizaron un juramento express: a las carreras y en medio de una gritería que impedía escuchar qué decían. Mal augurio.

Calderón dijo, prometió y repitió a quien quisiera oirlo, que combatiría la pobreza en México y hasta anunció un recorte de salarios de funcionarios públicos-incluyendo el suyo. Sólo que no dijo entonces que los recortes serían mayores y que incluiría a programas y servicios que benefician a sectores necesitados de la población.

Es que, a pesar de sus declaraciones, Calderón tiene un plan de gobierno perfectamente trazado, basta ver quiénes integran los puestos claves de su gabinete.

Agustín Carstens, Secretario de Hacienda. El puesto más importante en materia económica. Educado en Estados Unidos, fue importante funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI). Luis Téllez, Secretario de Comunicaciones y Transportes, tiene postgrado en Estados Unidos y fue funcionario de Salinas de Gortari. Está ligado indirectamente a Televisa y es miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Javier Lozano Alarcón, Secretario de Trabajo y Previsión Social, de formación corporativa y también miembro del PRI.

Un gabinete al paladar de Washington. Un gabinete del FMI. Esta institución es en realidad un banco transnacional que presta dinero a los países que lo necesitan a cambio de exigencies tales como estricto control de gastos, mayor recaudación impositiva, privatización de empresas estatales, puertas abiertas al capital transnacional y no aumento de salarios.

Es decir, Calderón apuesta por el proyecto implementado durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), solo que él no tendrá dinero para realizar algunas obras públicas que Salinas obtuvo de la venta de paraestatales. No sorprende entonces que entre sus primeras medidas ordenara un recorte en el presupuesto de educación pública equivalente a 1.2 por ciento (de U$S 3,281 millones a U$S 3,236 millones, aproximadamente)—a pesar del aumento del costo de vida, de la cantidad de estudiantes y de la necesidad de re-construcción de escuelas en todos el país.

Para funcionarios formados en escuelas privadas o en Estados Unidos seguramente es muy difícil imaginar la importancia de la educación pública. No sorprende entonces que el congresista y presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, Raúl Alejandro Padilla Orozco, del PAN, haya alegrado satisfacción por la reducción del presupuesto de la Universidad Autónoma de México (UNAM), considerada entre las 100 universidades más importantes del mundo—lo que generó indignación.

Hasta la UNICEF expresó que reducir el presupuesto educativo amenaza el desarrollo social del país. La pobreza en México mantiene su nivel de hace dos décadas, a pesar de las declaraciones triunfalistas del ex presidente Vicente Fox. Una menor calidad y servicio educativo no ayudará a mejorar esta situación. Para los gobiernos paternalistas, el combate a la pobreza es tomado como un simple acto de caridad en lugar de ser una obligación de estado. Otros programas sociales también recibirán recortes presupuestarios. ¿Y el combate a la pobreza?

En el área de política interna y administración de la justicia, ¿qué se puede esperar del nuevo gobierno mexicano?

Dos nombramientos pueden darnos la clave: Francisco Ramírez Acuña, Secretario de Gobernación. Ex gobernador de Jalisco, acumula quejas en su contra por represión de protestas y aumento de la tortura en ese estado. Hasta dirigentes del PRI lo catalogan como “arrogante” y no interesado en la negociación.

También muy preocupante es el nombramiento de Eduardo Medina Mora al frente de la Procuraduría General de la República (PGR). Es miembro de El Yunque, grupo de ultraconservadores similar a la derecha cristiana norteamericana y tiene fuertes lazos con intereses bancarios. Es seguro, entonces, que la aplicación de la justicia seguirá estando influenciada por la política. Otra gran oportunidad perdida para avanzar en la consolidación de la democracia en México.

Quizá esto explique la aproximación del nuevo gobierno al conflicto social de Oaxaca, donde se arrestaron a dirigentes opositores mientras se mantiene intacto el poder del gobernador Ulises Ruíz Ortíz, centro de la ira de las protestas de los últimos seis meses y que dejaron al menos un decena de muertos, cientos de heridos, pérdidas millonarias y una profunda crisis social.

El juramento “express” de Calderón fue tomado a risa por muchos, pero sin duda puso de manifiesto la gran division política existente en México y que podría llegar a ser explosiva si esta nueva administración aplica no sólo las políticas elitistas que sus primeros pasos evidencian, sino la forma en que pretende hacerlo. Intolerancia e injusticia van de la mano. Aunque se las difrace con palabras bonitas.

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