December 8, 2006

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

¡Adiós Vicente!

Se fue, como dice la canción, para nunca volver. Atrás quedan las águilas mochas, las botas y las cabalgatas a caballo en México y en la Calle 26 en Chicago. También quedan atrás el Juan Hernández y sus “cajitas felices” con condones para repartirle a los paisanos que están a punto de cruzar la frontera, por aquello de que regresan a México con SIDA.

Se van para no volver (esperamos con los dedos cruzados), las soluciones de 15 minutos en Chiapas y los planes portentoso de una enchilada completa migratoria “antes del final de este año”. Se van los vestidos de la señora, las explicaciones de que “lo que quiso decir el vocero de Presidencia es que lo que quiso decir el señor presidente fue…”. Se van los viajecitos a los ranchos de un señor y del otro, a los dos lados de la frontera.

Esa es la buena noticia. La mala es que aunque se vaya el de las botas, nos queda su obra, su “cambio”.

En estas épocas de fraude electrónico, ya ni quien le crea a las encuestas, pero los resultados de una llevada a cabo en la semana en que Fox empacaba para llevarse sus cachivaches al rancho de Guanajuato van más o menos así: la veintiúnica pregunta es “¿Cómo calificas el sexenio de Fox?”, y hay cinco posibles respuestas.

Cincuenta y nueve de las 1205 respuestas, un contundente 4.9 por ciento, calificaron el sexenio como “Excelente”. Le siguió casi el doble de respuestas que lo calificaron como “Bueno”; 114 votos o sea el 9.46 por ciento. Ahí, con un total de 13 de cada 100 respuestas, se acaban los que podemos llamar “optimistas”.

Luego siguen los del “Regular”, ni pa’llá ni pa’cá, los herederos de las políticas de “ni nos beneficia ni nos perjudica sino todo lo contrario”, que se ponen en medio por ignorancia,

dejadez, miedo o porque pensar en cómo les iría con la entrevistadora en vez de cómo les fue en el Sexenio de las Botas.

Son apenas 96, un poquitito menos del 10 por ciento.

La mayoría y la minoría

Y luego vienen los que sí se ponen de un lado: casi el 12 por ciento de las respuestas, 114 votos, afirman que el Sexenio del Cambio fue francamente malo. Y luego viene el bonchesote de votos.

Dos de cada tres paisanos, un 65 por ciento, 782 votos, califica el sexenio de Fox como “Pésimo”.

Y ya se que van a decir que parece cantaleta del PRD, pero los resultados se explican muy fácilmente: Si hubo “cambio” en México entre 2000 y 2006.

Para empezar, aunque suene a disco rayado, los ricos y poderosos se hicieron más ricos y más poderosos en el sexenio. La riqueza neta de los millonarios mexicanos creció en un 50 por ciento, de un equivalente al 4 por ciento del producto nacional, al 6 por ciento. Las ganancias de las grandes corporaciones elevaron el mercado de valores a alturas de récord.

Y claro, las ganancias no se repartieron. Por el contrario, se concentraron en menos manos que antes. El producto bruto, el total de producción nacional, apenas creció en un 2.3 por ciento al año en promedio, y apenas se crearon unos 250 mil trabajos anuales, en vez del millón que Fox prometió.

La mitad de los 106 millones de mexicanos que no se han venido para México del Norte vive en la pobreza, y México tiene hoy más multimillonarios que Suiza, según la revista Forbes, que enlista a la gente más rica del planeta cada año.

El más rico de todos, Carlos Slim, tercer hombre más adinerado del planeta, tiene unos 30 mil millones de dólares, es dueño de las compañías telefónicas que controlan el 94 por ciento de las líneas telefónicas del país, más un 80 por ciento de la telefonía celular.

“Las compañías controladas por los multimillonarios mexicanos están predispuestas a realizar acciones de monopolio (operar mercantilmente sin competencia), y frecuentemente ganan juicios de amparo que les permiten ignorar los reglamentos durante años”.

Al que piense que esto es un discurso del Peje, lo vamos a desilusionar. Los datos vienen de un estudio del Banco Mundial publicado hace una semana, realizado por Luis Felipe López Calva e Isabel Guerrero, del Banco Mundial, y Michael Walton, de la Universidad de Harvard.

“Atacar a los monopolios y promover la competencia en los principales sectores económicos del país es fundamental para elevar el nivel de vida, generar empleos y poder competir mundialmente”, dice López Calva, y remata diciendo que “los poderosos explotan el sistema político. Por no haber reelección, los políticos se ponen por seis años al servicio de las elites millonarias, en vez de responder a los votantes”.

¿Y si hubiera reelección, hubiera usted votado por Fox?

Contacto Jorge Mújica Murias at: mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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