December 8, 2006

Proponen inspección vehicular en Tijuana

Por Luis Alonso Pérez

Se puede ver claramente durante las mañanas neblinosas. Una nube de gases oscuros mezclada con la humedad del ambiente forma una cortina de smog que se postra sobre el horizonte de Tijuana.

El crecimiento de la ciudad, la industrialización y el aumento del parque vehicular son algunos de los factores principales que contribuyen a elevar los niveles de contaminantes en la ciudad de Tijuana, convirtiéndola en una de las ciudades más contaminadas de México.

La ciudad de Tijuana cuenta con un parque vehicular oficial mayor a las 650 mil unidades, con una antigüedad promedio de 10 a 15 años, sin embargo las autoridades de medio ambiente afirman que el número real es mucho mayor, ya que existe una gran cantidad de vehículos foráneos transitando sin documentación.

Desde hace varios años el Distrito Federal y algunas ciudades del centro del país han implementado campañas para reducir el nivel de contaminantes en el aire. En cambio, los reglamentos ambientales en las ciudades fronterizas de Baja California se han quedado rezagados, contaminando el aire de los dos lados de la línea divisoria.

“Nos encontramos muy cerca (de Estados Unidos), pero existe mucha distancia entre nuestras políticas de emisiones contaminantes. A la ciudad de Tijuana, al igual que a otras ciudades fronterizas le falta mucho por aportar a estas dinámicas” expresó Fernando Zamora, Secretario de Desarrollo Urbano de Tijuana y promotor de una propuesta de acciones que buscan reducir las emisiones contaminantes de los vehículos que transitan la ciudad.

El proyecto consiste en implementar revisiones vehiculares de humo de forma anual. Una metodología similar al “smog check” requerido para permitir la circulación de un vehiculo en California.

Antes de que la propuesta sea presentada ante el cabildo de la ciudad de Tijuana, el titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano presentó el pasado lunes 4 de diciembre, un anteproyecto a un grupo de ecologistas de la frontera norte, con el fin de recabar opiniones y afinar sus objetivos.

De acuerdo con las normas establecidas por la Agencia de Protección al Medio Ambiente (EPA) de Estados Unidos, varias ciudades de México, incluyendo Tijuana, rebasan la norma de concentración de partículas finas contaminantes.

Se proyecta que de ser aprobadas, las nuevas medidas tomen efecto paulatinamente, comenzando con los autos de modelos más recientes, y avanzando gradualmente hacia las unidades de más antigüedad.

Al igual que en Estados Unidos, las revisiones de humo serán llevadas a cabo en talleres privados concesionados y regulados por el gobierno, los cuales medirán la cantidad de contaminantes que contiene el humo emanado y determinarán si se encuentra en condiciones de circular.

De ser aprobado, recibirá un certificado y un holograma. Si reprueba no podrá renovar su tarjeta de circulación.

El problema es que la corrupción puede interferir en el funcionamiento apropiado de esta nueva medida ecológica, ya que se corre el riesgo de que los talleres sean sobornados a cambio de un resultado favorable en las pruebas.

Esta situación ha preocupado a la comunidad y a los mismos promotores del proyecto, quienes proponen crear un comité municipal que revise su desempeño para evitar las prácticas fuera de la ley.

La propuesta también contempla un nuevo impuesto por concepto de la revisión vehicular, lo cual puede ser percibido como una nueva medida recaudatoria para el municipio.

Sin embargo los promotores de la propuesta como Gustavo Alamaraz Montaño, Director de Protección al Ambiente de Tijuana, expresaron que se busca que los fondos recabados sean invertidos en programas de concientización y educación ambiental, así como estaciones de monitoreo de la calidad del aire y áreas verdes en diversas zonas de la ciudad.

“Más que contribuir a la calidad del aire se busca crear una cultura ecológica”, expresó Alamaraz Montaño, quien afirmó que este modelo de reducción de emisiones de carbono ha resultado exitoso en otras ciudades de la república, donde ha sido implementado en un lapso menor a cinco años.

“Nuestro objetivo es llegar a la calidad de aire que teníamos hace veinte años”.

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