December 8, 2006

Comentario:

El último capítulo II

Por José R. Uzal

Castro no participó de los festejos nacionales, hecho indicativo de que estamos en el penúltimo párrafo del último capítulo del castrismo. Lo que le suceda a Castro, de ahora en adelante, es irrelevante. Solo nos queda esperar por las noticias del funeral. El gobierno cubano se ha estado preparando para evitar un cambio drástico al salir Castro de la escena y asegurar una transición que mantenga el partido comunista en el poder.

Los Estados Unidos también tienen planificada su reacción ante la desaparición de Castro. El pasado 10 de julio el Departamento de Estado presentó el reporte de la comisión que estudia, analiza y sugiere los pasos a tomar sobre un cambio en Cuba. Muchos de los puntos del reporte se hicieron públicos pero un gran número no fueron revelados.

Desde que se anunció el cambio de poder en Cuba hemos visto que la principal preocupación de EE.UU., es contener una nueva ola de refugiados a las costas de Florida. Pero hay más detrás del telón que le concierne a Estados Unidos.

Por muchos años la Comunidad Europea ha hecho negocios con Castro y ya han comenzado a criticar a los americanos por actuar, como si ellos fueran los únicos con derecho a intervenir en Cuba. La Unión Europea está preparada para participar en el futuro de Cuba. Los cientos de kilómetros de playas prístinas sin complejos habitacionales ni propiedades horizontales, las oportunidades de negocios en la reconstrucción de la infraestructura, la modernización del transporte y el mercado de consumo que se crearan son demasiado apetecibles para no pelear por ellos. Los Estados Unidos saben que tendrán que competir con Latinoamérica, la Comunidad Europea y China en la Cuba del futuro y tienen planes para evitarlo con la ayuda del exilio.

La figura de Castro todavía impacta el presente en Cuba. Las conjeturas de que Raúl no es tan carismático como Fidel opacan el análisis de muchos e indican la relación de odio y admiración de los cubanos con Castro. No es tan popular odiar a Raúl porque no tiene el carisma de Fidel. Lenin, el carismático, murió y el comunismo continúo en Rusia con el crudo y cruel Stalin. El carismático Mao Tse Tung, murió y el comunismo continúo y muto en China bajo Deng Xiaoping Muchos pueden argüir que las condiciones son diferentes en Cuba pero la realidad es que la historia nos provee precedentes y los ignoramos a nuestro riesgo.

Por 47 años Castro ha sido el foco del odio de la diáspora cubana. Mientras nosotros nos concentrábamos en odiar a Castro, el se concentraba en cambiar el sistema desde sus raíces y en crear un gobierno que lo sobreviviera.

Mientras nosotros esperábamos que los americanos actuaran, Castro preparó su sucesión. Mientras nosotros aprendíamos a participar en el proceso político de Estados Unidos, Castro indoctrinó a generaciones de cubanos en que no confiaran en los cubanos del exilio.

El exilio cubano va a tener un papel que jugar en el futuro de Cuba pero va a ser como el que jugaron los chinos exilados a través de Asia cuando Chou Enlai les ofreció participación en la apertura de China. Si los exiliados que han comprado las franquicias de Mc Donald, Burger King y Kentucky Fried Chicken para La Habana las quieren poner en marcha tendrán que lidiar con la nueva versión del gobierno cubano.

Desafortunadamente, el análisis de cual podría ser el futuro de Cuba bajo Raúl indica que él y el Partido Comunista seguirán el modelo de China. Un sistema de gobierno dogmático con una economía de mercado que mejoraría la condición del pueblo cubano a cambio de seguir explotándolo. En el discurso que pronuncio en el acto el cual Fidel no participó Raúl Castro recordó “que su país está dispuesto a discutir el diferendo con el Gobierno de Estados Unidos en la mesa de negociaciones, siempre que los norteamericanos acepten que Cuba es un país que no tolera sombras a su independencia y se respeten los principios de la igualdad, la reciprocidad, la no injerencia y el respeto mutuo”.

EE.UU. ignora los crímenes y la represión en la China de hoy a cambio de poder comprar artículos de consumo a bajo precio para que el pueblo americano pueda mantener su nivel de vida sin aumentar el salario mínimo. El mismo modelo de olvidar los crimenes del castrismo a cambio de hacer negocios con Cuba produciría efectos similares. Cuba no tiene millones de seres humanos que explotar pero tiene sexo, sol y arena para disfrutar a precios muy atractivos y Estados Unidos no los quiere compartir con la Comunidad Europea.

José R. Uzal (uzal@msn.com) escribe para el Latino Semanal.

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