December 8, 2006

La Apocalipsis del Xenófobo
Mel Gibson expone su versión de la cultura Maya con Apocalypto

Por Jose Daniel Bort

Desde hace mucho tiempo se sabe que a Mel Gibson no le gustan mucho las personas que no son como él. Este año se puso de manifiesto cuando en pleno de una borrachera, Gibson dijo los comentarios más insólitos sobre los judíos, ratificando lo que su película “La Pasión de Cristo” enseñaba a gritos y uniendo así a previos comentarios sobre homosexuales que había dicho.

Este contexto es importante para entender su nueva película “Apocalypto” porque no creo que se pueda confiar en Gibson para hacer un film balanceado en base a los últimos años del apogeo de la civilización Maya, justo antes de que los españoles llegaran a Centroamérica. La promesa del film (toda civilización se destruye por dentro antes de que sea destruida por fuera) hacia pensar que Gibson iba a tomar la excusa de un grupo étnico muy transformado de cómo vivía en sus tiempos de antaño y crear un retrato tan xenófobo como el que dio a conocer en la playa de Malibu en el verano pasado.

Afortunadamente para él, este film no es tan comprometido políticamente como sus anteriores y lo que verdaderamente buscaba Gibson es dar un viaje por el tiempo en la mitad de uno de los parajes más exóticos del planeta. Apocalypto es pura adrenalina fluyendo por las venas sin necesidad de pensar mucho en ella, y esto en cierta forma se agradece.


Mel Gibson (center) director de Apocalypto, es pura adrenalina.

La película sigue el camino de “garra de jaguar” maravillosamente actuado por el actor mexicano-nativo americano Rudy Youngblood (al parecer su primer apellido es González, pero a último momento se lo cambió). Garra ve como su aldea es destruida por unos invasores que llegaron completamente inadvertidos. Después de matar a muchos y encarcelar a otros, Garra consigue salvar a su mujer preñada y su hijo metiéndolos en un hueco antes de que sean apresados como él y llevados en periplo hasta lo que sugiere Gibson que es Tikal.

En el viaje se asume que estos piratas humanos no andan con cuentos a la hora de matar a nadie en el camino. Una vez que llegan a la ciudad, los habitantes de la pequeña aldea no pueden creer sus ojos ante el impresionante despliegue de construcciones hechas con mano esclava y las dinámicas entre la población, completamente distintas a su realidad.

La situación se complica cuando deciden escoger a los mejores hombres de la aldea y pintarlos de azul. Esto significa que muy probablemente se conviertan en carne de cañon. Hasta ahora, Gibson trata de dar la pequeña lección moral en la historia que luego abandona cuando por circunstancias naturales los hombres de la aldea (entre ellos Garra) son liberados de su horrible destino y expuestos a la maldad de sus cautores, quienes no se irán sin sangre.

Esto provoca una persecución que es lo mejor de la película. En la mitad de la selva del Yucatán, Garra de Jaguar se convierte el hombre y vence su propio miedo al tratar de salvar a su familia de la muerte. Gibson busca obstáculos naturales que dañan la acción (luego de un jaguar verdadero le sigue una serpiente, convirtiendo la acción en anecdótica), pero en las manos de sus potentes actores desconocidos, Gibson es capaz de contar una historia embriagante. La mejor película del Xenófobo.

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