December 1, 2006

Esquina del Doctor:

Esperanza de curación en investigación de células madre embrionarias

Por Eduardo Grunvald, M.D.

La carrera artística de Michael J. Fox pronto podría pasar al olvido por su éxito como cabildero – su apasionado apoyo a la investigación de células madre embrionarias en las elecciones del mes pasado, giró el ambiente político a favor de la controversial legislación en varios estados de esta nación.

Fox, que sufre de la enfermedad de Parkinson, pone toda su esperanza en que se encontrará una cura en la investigación médica usando células madre embrionarias.

Pero el tema es muy controversial.

Los partidarios a esto alaban su potencial para revertir enfermedades y lesiones actualmente consideradas crónicas e incurables. Los que se oponen debaten contra el tema debido a preocupaciones éticas relacionadas con preguntas sobre la manipulación de embriones humanos. De cualquier manera, independientemente de qué lado de la discusión usted se encuentra, para poder formular una opinión educada es importante tener un entendimiento básico de la investigación de células madre embrionarias.

El proceso de nueve meses por lo cual una célula fertilizada se desarrolla en un bebé hermoso no es nada menos que maravilloso e increíble. Su cuerpo es formado de millones y millones de células que componen los diferentes tejidos, como su corazón, músculos y piel. ¿Pero cómo sabe una célula hacer todo esto? Esta pregunta es realmente la encrucijada de la investigación de células madre embrionarias.

Después que la célula ovaria es fertilizada en la matriz, comienza a dividirse. Uno se hace dos, dos se hacen cuatro, cuatro se hacen ocho, etcétera. Después de tres a cinco días de este proceso, una bola de células – llamado el blastocisto - es creada. En esta masa, una célula se hará la madre de todas las células que forman la piel; otra será la madre de células del corazón, y así siguen para todos los órganos, tejidos, y estructuras que componen el cuerpo humano. Los diferentes tipos de células que eventualmente se formarán en ciertos tejidos son derivados de una sola “célula madre”, resultando en el término “células madre embrionarias”.

Los órganos en el cuerpo adulto también contienen células similares, llamadas “células madre adultas”. El mejor ejemplo existe en la médula ósea, donde estas células originarias forman los diferentes tipos de células blancas en la sangre. Éstos han sido usados terapéuticamente durante más de 30 años en transplantes de médula ósea para tratar una variedad de cánceres, como leucemia o linfoma. El problema es que sólo un número limitado de órganos en el cuerpo contiene células que pueden ser “encendidas” para regenerar el tejido lesionado.

¿Pero que sucedería si los científicos pudieran entender qué controla una célula madre embrionaria para distinguir una célula cerebral de una célula de corazón, y por qué esto ocurre precisamente en el instante correcto comparado con las otras células, y qué los apaga de modo que ellos no se desarrollen en un tumor grande en vez de un corazón? ¿Y una vez que se entienda mejor todo este proceso, que pasaría si aquellas células madre pudieran ser manipuladas en un laboratorio para desarrollar piel si son alimentadas con ciertos nutrientes, pero se convierten en ciertos tipos de células cerebrales si se les dan otros ingredientes?

Tal vez podrían ser usados para crear nueva piel, nuevas células cerebrales, células que producen insulina en el páncreas, o reparar el tejido nervioso en la médula espinal. Los investigadores médicos piensan que esta tecnología ofrece esperanza para tratar condiciones como Enfermedad de Parkinson, diabetes, distrofia muscular, daño al músculo del corazón después de un ataque cardíaco, ceguera, y otras condiciones. Quizás las víctimas de quemadura podrían ser tratadas con la nueva piel sacada de células madre. Muchas víctimas con lesiones de médula espinal tienen esperanzas que se podría lograr la regeneración de neuronas que fueron cortadas en un accidente. Y quizás nuevos órganos podrían ser creados para complementar, o hasta substituir, el proceso actual de transplante de órganos.

Para crear estas líneas de célula en el laboratorio, las células tienen que ser tomadas en la etapa blastocisto del embrión humano. Esto se hace durante el proceso de fecundación in vitro, de embriones suplementarios que no serán usados y estarían destinados para ser destruidos. Las células madre embrionarias humanas fueron aisladas y cultivadas por primera vez en 1998. Dentro del margen de tiempo que lleva la investigación biomédica, se considera que este campo está en su infancia, y todavía faltan muchos años para obtener verdaderos beneficios clínicos para los pacientes. Estos son algunos de los temas y argumentos que consideran los que se oponen a esta investigación.

En 2004, los votantes de California enviaron el mensaje que la investigación de célula madre embrionaria era un esfuerzo digno con perspectivas viables para curar enfermedades. La Proposición 71 aprobó tres mil millones de dólares de fondos estatales, para ser usados en el correr de diez años, apoyando la investigación con este fin, y potencialmente convertir a California en un líder en este nuevo campo de la investigación médica. Y todo esto dentro del contexto que el gobierno federal pone limitaciones para financiar este tipo de investigación.

Muchos avances tecnológicos en la historia humana han creado más preguntas, tanto morales como otras, que paralelan las respuestas que logran. Esta búsqueda no es ninguna excepción.

Para más información sobre la investigación de células madre embrionarias, visite www.news.wisc.edu/packages/stemcells o http://stemcells.nih.gov.

El Dr. Grunvald es Profesor Asistente Clínico, Departa-mento de Medicina en el Perlman Internal Medicine Group, UCSD Medical Center.

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