December 1, 2006

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

Calderotitlán, S.A. de I.F.

Siguiendo esa curiosa costumbre que los presidentes mexicanos del PRI y del PAN han seguido fielmente durante décadas, el presidente espurio de México, Felipe Calderón, pasó por Washington para rendir pleitesía aún antes de que le pongan la banda simbólica que le dará el carácter de presidente simbólico durante seis años.

Habrá sido burrada propia o ajena, la de sus asesores, pero el caso es que Felipito llegó tarde a Washington. Llegó días después de que los demócratas le habían puesto en toda la jefa a los Republicanos en las elecciones de principios de noviembre, y para todo efecto práctico, se entrevistó con el mayor perdedor de todos, el presidente George W. Bush.

A la mejor alguien notó que reunirse con un presidente prácticamente igual de espurio que él y al que, durante los dos años que le quedan de presidencia, va a sufrir la incómoda posición de tener una minoría en el Congreso no era muy afortunado, así que a los pocos días decidieron reunir a Felipillo con un ganador.

Por desgracia, volvieron a escoger mal. En vez de reunirlo con Nancy Pelossi, Jefa de Jefes en la Cámara Baja, lo arrimaron con el Gobernator Schwarzenegger. Si las dos reuniones son un indicio de cómo va a gobernar Felipe, pues váyase usté persignando...

Pero el caso es que el presidente espurio dejó ver, entre las dos entrevistas que tuvo, los planes que tiene para relacionarse con Estados Unidos y, sobre todo, para trabajar la cuestión de la migración.

Y sus planes se pueden resumir más o menos como el título de esta columna: en vez del México, Sociedad Anónima estilo Coca Cola que trató de crear Chente Fox, el sexenio de Felipe podría ser llamado Calderotitlán de las Maquilas, Sociedad Anónima de Inversión Extranjera.

Y tal como nuestra bella ciudad de Chicago, una de las más segregadas del mundo, donde los grupos étnicos y nacionales se dividen y se separan con las fronteras que imponen los ríos, los canales y las interminables vías de ferrocarril, Felipe propone una división simple: los jardines en Estados Unidos, nosotros al sur de la frontera.

Show me the money!

El plan esbozado por Felipe en Washington no puede ser más simple: Pónganse con una lana mediante inversión extranjera en México, y yo me encargo de que los que quieran emigrar no tengan el pretexto, poniéndolos a trabajar aquí. Es más, ya entrados en gastos, de una vez me encargo de detener a los centro y Sud americanos, para que no crucen México como Pedro por su casa, y para que no lleguen a los pobrecitos Estados Unidos, terriblemente afectados por las amenazas a su seguridad nacional.

Y no lo digo yo. Lo dijo él.

“No digo que haya sido un error haber hecho de la inmigración casi el único punto de nuestra relación”, dijo en Washington. “Es algo que pasó por la importancia del tema y las expectaciones que se generaron. Yo voy a hablar del tema pero sin hacerlo el único punto de la relación”.

“Necesitamos impulsar”, siguió diciendo Felipe, “aún más las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos. Yo sé que la única solución de fondo al problema migratorio es crear empleos bien pagados en México y para ello necesitamos impulsar la inversión en nuestro territorio”.

Entre frase y frase, Calderón inclusive soltó lo que nosotros por acá consideramos un insulto, la referencia a los indocumentados como “ilegales”: “(Bush) explicó que (el muro en la frontera) se trataba de una medida que respondía a la preocupación de los estadounidenses por tener una frontera segura, al menos así lo dijo, particularmente los temas de tráfico de drogas, de armas y de migración, obviamente migración ilegal”.

A final de cuentas, de la visita de Felipe a Bush quedó clara una sola cosa: acelerar el diálogo de un grupo de trabajo que buscará un “aterrizaje suave” por la entrada en vigor del capítulo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que desgrava aranceles al maíz y el frijol.

En resumen, Calderón plantea una fórmula simple: manden dinero a México, inviertan ahí, y yo me comprometo a parar la migración. A los Estados Unidos llegarán solamente las ganancias de las maquiladoras que gusten poner en México y en las que vamos a emplear a todos los agricultores que sean desplazados por los tratados de libre comercio. Disfruten ustedes de su país, paguen el costo, y yo me encargo de parar a los “ilegales”.

Contacto Jorge Mújica Murias en mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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