December 1, 2006

La fuente de la eterna juventud

O cómo hacer una película terriblemente contrita

Por Jose Daniel Bort

The fountain pasará a la historia como una de esas películas que nunca se debieron haber hecho. Es sencillamente una mala idea llevaba con mucho dinero y poder a la pantalla que termina por aburrir hasta al más pintado. Es un ejercicio en exceso y arrogancia que visto desde el cristal donde se mire, no funciona.

La fuente presenta a Tomás, encarnado por Hugh Jackman, envuelto en una burbuja de cristal en una posición de loto flotando en el aire. En sus recuerdos aparece la imagen de su esposa Izzi, quien le pide que salgan a distraerse un rato. Corte al tiempo actual y el personaje ve a su esposa, una imagen tan hermosa que hacer doler de lo bella, que la acompañe.

La fuente sucede también en un tercer plano temporal, alrededor de la conquista española de las Americas, donde los personajes se convierten en la reina de España y uno de sus caballeros, con la reina enviándolo a la tierra prometida y el misionero aceptando las consecuencias de su destino.

Mientras tanto, el Thomas, Tomás o Tom del presente es un doctor especializado en cirugía cerebral que investiga en monos la posibilidad de encontrar una cura para el cáncer que su esposa sufre, el cual ha pasado a la etapa de incurable. Al parecer Izzi ha aprendido a aceptar las consecuencias de su vida y las vive a plenitud, mientras que Tom lucha con el proceso de perder a su esposa para siempre.

Parte alucinado, parte “inspirado”, el director de la película Darren Aronofski recurre a la solapación de momentos para explicar el deseo de morir y la incapacidad del ser humano de acatar la muerte segura. El problema es lo serio que se lo toma, pensando que está creando la gran disertación filosófica plasmada en celuloide sobre el asunto, cuando el resultado lo más que produce es un bostezo sin final.

Y tampoco ayuda el hecho que haya conseguido dos de los actores más carismáticos de todo el mundo del cine actual. Rachel Weizs (su esposa en la vida real) y Jackman son conocidos por ser dos de los mejores actores de su generación, con una gran cantidad de trabajos estupendos y con una gran carrera por delante. Este es probable el peor trabajo de los dos.

La acción deambula entre las tres líneas narrativas hasta que colapsa con una serie aseveraciones semi intelectuales sobre el significado de la vida y su contenido poético, representado en la historia por un libro que Izzi escribe y que Tom debe terminar. Es material que podría resucitar en otras condiciones, pero que en este proyecto lo único que hace es seguir apilando complicaciones a una trama sin remedio. Verán mejores trabajos de estos creadores muy pronto.

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