August 25, 2006

Cuando Pedro Pérez hace historia
Invencible cuenta la historia de un fan del Fútbol que se convirtió en héroe

Por Jose Daniel Bort

Aristóteles y las Olimpiadas nunca coincidieron en tiempo, pero si así hubiese sucedido sin duda que el padre de la dramática moderna se habría documentado extensivamente a través del deporte. En su versión ’00, los estudios de cine saben muy bien que las historias alrededor de los deportes brindan la fantástica oportunidad de cosechar ampliamente en el código aristotélico y hacer héroes de personas comunes y corrientes.


El original, Vince Papale. Foto Credito: Sam White

Disney ya lo intentó en USA este mismo año con ¡Gol! Con pirricos resultados (el mundial de fútbol no arrojó los resultados esperados) y ahora viene al final del verano con la misma historia alrededor del fútbol americano, un deporte de innegable tradición en el espíritu americano. Los estudios también creen que nosotros los latinos vemos películas de deportes por lo que se aseguraron que nosotros la viéramos, a pesar de que el deporte no está al tope de la lista de su investigación de mercado.

Esta aventura sigue la verdadera historia de Vincent Papale, un bartender del sur de Philadelphia que se presentó a la llamada abierta que hizo desesperado el nuevo entrenador Vermeil para levantar el interés de los moribundos Eagles, quienes estaban en el punto más bajo de su carrera. Papale fue el único rookie que pasó la prueba de la llamada y llegó a jugar con los Eagles en tres temporadas.

En las manos de Mark Whalberg, Papale sufre de uno de los peores castings de las últimas décadas. Whalberg es un buen actor cuando tiene directores que están encima de él y no lo dejan hacer más de lo mismo (como sucedió en I love Huckabees y en Four Brothers), pero cuando lo dejan solo el actor resume su característico manojo de clichés y manierismos vistos de niño malo reivindicado que tornan su actuación en básicamente insufrible. Además, el look irlandés del actor es tan evidente que es difícil creerlo con un apellido como Papale.

Este es el principal problema de la película ya que el personaje está en prácticamente todas las escenas. Su director, Ericson Core, tiene intenciones de hacer un gran retrato épico del hombre de cada día a través de Papale, pero sus intenciones se quedan a medias cuando trata de mantener el hilo de la historia y regodearse en símbolos prestados por la mayoría de los realizadores de las dos ultimas décadas.

Sin ser Oliver Stone, Core es capaz de pintar un retrato significativo de la clase obrera del sur de Philadelphia que es el corazón de la película y la salva de ser un desastre. Papale pertenece a una generación que sabe que debe mantenerse unida para sobrevivir. El padre de Vincent y sus compañeros del bar donde trabaja (con quien aprendió a jugar football en la calle) están inmiscuidos en una huelga general en contra de la empresa que los ha empleado durante toda su vida, por lo que sus vidas penden de un hilo en ese momento.

Papale piensa muchas veces en abandonar la gran oportunidad de su vida a favor de apoyar la causa de sus compañeros, pero estos se lo impiden, ya que su triunfo es el mismo de todos los Pedro Pérez que luchan día a día desde su puesto en la maquila. Invencible pinta un atractivo retrato de la clase manufacturera estadounidense del noreste del país bajo los mismos números que hemos visto una y otra vez. Un poco de inspiración hubiese sido apetecible.

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