August 11, 2006

Ritos y regocijos: Dos importantes exposiciones fotográficas de Mariana Yampolsky en el CECUT

Por Luis Alonso Pérez

Los muros del Centro Cultural Tijuana (CECUT) hacen gala de una colección invaluable de las tradiciones indígenas y expresiones culturales de México capturadas a través del lente de la fotógrafa Mariana Yampolsky en su nueva exposición Ritos y regocijos.

La Sala Central y la Sala Planta Baja del CECUT exhiben una selección de 60 obras que forman parte del legado fotográfico que la recientemente fallecida fotógrafa dejó a México y a la humanidad.

Sus incansables viajes y su profundo amor por las tierras mexicanas llevaron a Yampolsky a reunir un acervo fotográfico de alrededor de sesenta mil imágenes que documentan las tradiciones indígenas y religiosas de México, así como la vida cotidiana de un pueblo poco cotidiano.

Un puesto de naranjas; un salón de clases, una parada del tren y una alacena llena de platos son algunos de los elementos comunes que fueron transformados en obras de arte al quedar plasmados en los negativos de Mariana Yampolsky, y que ahora pueden ser admirados por los habitantes de ambos lados de la frontera.

Estadounidense de nacimiento y mexicana por decisión, Yampolsky dejó su hogar en Chicago y viajó a México para integrarse al Taller de Gráfica Popular gracias a su profundo interés por el muralismo mexicano.

A finales de los años cincuenta decide hacer de la fotografía su medio principal de expresión, aunque a lo largo de su carrera practicó el grabado, la pintura y la promoción cultural, logrando enriquecer su creación artística y su legado cultural.

“(Su obra) se recuerda más de medio siglo después, gracias a la artista formada en otras tradiciones, que se acerca a lo cotidiano de México guiada por su esplendor desdeñado, ocultado por su cercanía irrefutable si se le advierte con respeto” expresó el célebre escritor Carlos Monsiváis al referirse a Yampolsky.

El esplendor al que hace referencia Monsiváis puede ser admirado en esta magnífica exposición, comprendida de fotografía tomadas desde 1962 y 1995, que en su conjunto compone un recorrido atemporal de un México que existió hace mucho tiempo o que sigue existiendo en algún rincón lejano de su vasta extensión territorial.

Danzantes de Tlaxcala; Peregrinos del Estado de México; Campesinos poblanos; Iglesias de San Luis Potosí; Edificios coloniales de Querétaro e indígenas oaxaqueños fueron capturados por el lente agudo de Yampolsky y compilados por los curadores Francisco Javier Reyes Palma, David Maawad y Andrés Gamboa.

La obra de Yampolsky refleja un respeto profundo a las tradiciones mexicanas, retratadas con un rigor absoluto, sin concesiones ni sentimentalismos, de acuerdo con un texto de la escritora Elena Poniatowska incluido en la exposición.

“Al ver sus fotografías, uno se pregunta qué es México, por qué unos sí y otros no, por qué el hambre, por qué el desasimiento. Mariana da una respuesta: La de la dignidad” expresa el texto de Poniatowska.

La división de las obras expuestas va más allá de las salas que separan las imágenes, ya que se ha dedicado un tema a cada una de ellas. En la Sala Planta Baja del CECUT se expone su trabajo dedicado a la arquitectura de México, sin embargo, más que una exposición es un recorrido por la arquitectura y el paisaje cotidiano de la república mexicana

Estructuras arquitectónicas que varían desde una antigua hacienda de adobe en el centro de México hasta una casa en Tijuana construidas con puertas de garage usadas y llantas desechadas, probablemente de algún basurero de Estados Unidos.

Imágenes de sitios religiosos como cúpulas de una iglesia o tumbas, así como sitios comunes y corrientes como una reja de barro y paja, un secador de ajonjolí o la bisagra de una puerta componen esta parte de la exposición.

Los curadores de la obra de Yampolsky se dieron a la tarea de seleccionar una serie impresionante de imágenes, algunas de ellas presentando detalles fotográficos hacen que las hojas de un maguey luzcan como un tendedero de ropa y que los troncos de un agave parezcan torres de un edificio de Gaudí.

Además, la exhibición de la planta baja incluye una sala interactiva con el catálogo impreso de obra, la proyección de programas documentales producidos por Canal 11 y Canal 22, así como diez programas de la serie radiofónica Colibrí que produjo Radio Educación en la década de los ochenta.

En la Sala Central se reúne una colección de fotografías que congelan en el tiempo los rituales religiosos y costumbres culturales del México rural. Esta muestra esta compuesta en parte por fotografías en blanco y negro y otra parte a color.

“Debo confesar que estoy partida por la mitad. Al fotografiar, parte de mí ve en blanco y negro, y la otra mitad en color” expresó Yampolsky en un texto presentado en su exposición para explicar su dualidad ante las dos técnicas fotográficas. “Absorta miro los tonos cambiantes de gris, tratando de captar un gesto, una emoción, una situación, cuando de repente aparece el color”.

Santos, ángeles, tumbas y peregrinos son el tema principal de las poderosas imágenes que la fotógrafa retrató en sus numerosos viajes por la república Mexicana, en los cuales logró llegar hasta el corazón de México, ya que traía a México en su corazón.

La exposición Ritos y regocijos de Mariana Yampolsky fue inaugurada el sábado 15 de julio y la entrada es gratuita. Para mayor información comuníquese a los teléfonos 52 (664) 6879636 y 37 o a su sitio de internet www.cecut.gob.mx

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