August 11, 2006

La llamada de los héroes, Oliver Stone hace un profundo y emotivo film sobre 9/11

Por Jose Daniel Bort

Lo primero que escuchamos todos los vecinos asomados en las azoteas de nuestros edificios cuando el segundo avión se estrelló contra la torre sur del World Trade Center fueron las sirenas de la estación de bomberos de la cuadra, apurados a encontrar su destino.

De nuestros vecinos y amigos que fueron al rescate de las víctimas, seis encontraron su destino final. Inmediatamente después, un mar de flores, velas y notas velaban la pared de la estación de bomberos de la cuadra. Cuando las fotos de los caídos fueron puestas en la pared, las ofrendas crecieron aun más, y el dolor no dejaba de estar a flor de piel. Los héroes los veíamos todos los días, eran parte de nuestra comunidad, y dieron la vida para ayudar a las víctimas civiles en aquella catástrofe.

Este es el espíritu de la película “World Trade Center”. Emocional y distante a la vez, la película funciona como un homenaje al coraje de los héroes de ese día y a lo mejor de América como país. En la hora más oscura, una mano te tiende amiga y te saca del hoyo más profundo, literalmente.

Esto fue lo que le pasó al sargento John Mc Loughlin (Nicholas Cage) y al policía Will Jimeno, (El actor latino con la mayor credibilidad del momento, Michael Peña) cuando fueron de los primeros que respondieron al llamado general de socorro ante el inminente ataque. Al caer la primera torre, Mc Loughlin y Jimeno quedaron atrapados bajo pies de escombros, gravemente heridos y atrapados sin poder salir.


Michael A. Peña (Crash, Walkout) estrella de World Trade Center como Officer William J. Jimeno.


Imposible de entender lo que pasaba a su alrededor, la historia se concentra en la lucha por los oficiales por sobrevivir en condiciones extremas, con un dolor capaz de mandarlos a la tumba si renunciaban. No se podían ver, pero si se podían escuchar, y mutuamente se dieron ánimo y valor hasta que un grupo de rescate vino en su socorro.

Contrario a lo que pueden decir muchos teóricos conspiradores acerca del creador, el director Oliver Stone está en plenitud de condiciones con este film, el cual no parece haber sido filmado por él. Stone simplemente obvia cualquier recurso cinematográfico flamboyante y excesivo del pasado, y se concentra en contar la historia de la forma más realista y sencilla posible.

Genial, ya que World Trade Center está tan cerca del hueso en la herida de todos los americanos que no necesitaba más nada. Stone corta entre los oficiales atascados y la angustia de sus familias, atrapadas también en un mar de confusión, ira e ilusión por que sus amados vuelvan a casa. No hay referencias a cómos ni quienes ni porqués, tan solo las emociones al descubierto de los protagonistas de la historia.

El efecto es desgarrador. Es imposible no involucrarse sentimentalmente, por lo que recomiendo llevar una caja de Kleenex al cine. Pero este film no es pesimista, nada más contrario. World Trade Center enseña la verdadera fibra del americano, su deseo de unión y paz, y la capacidad de ayudar al prójimo en las peores circunstancias. Todo esto con un director desinteresado en pujar agendas o egos, tan solo sirviendo su gran talento como director al servicio de una historia contada por sus propios protagonistas. Cuenten con World Trade Center al final del año en la ronda de premios del cine.

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