August 11, 2006

México del Norte
Por Jorge Mújica Murias

A paso de cangrejo

Las marchas y desfiles se prestan para destacar el tipo de paso con que se avanza. Así tenemos el “paso veloz”, el “paso redoblado” y “el paso de ganso”, ese sofisticado paso al que son aficionados algunos ejércitos en el mundo desde la Segunda Guerra Mundial, cuando los ejércitos hitleristas lo volvieron famosos.

Pero en el caso de la reforma migratoria en Estados Unidos, se ha inaugurado el nuevo paso: el “paso de cangrejo”. En vez de ser un paso donde se avanza más rápido, como en el paso redoblado, o en vez de ponerse prácticamente a correr, como en el paso veloz, éste imita el caminar de los cangrejos, y consiste en ir haciéndose a un lado y no avanzar ni un solo centímetro.

No es casualidad. Por un lado, los políticos realmente no tienen muchas intenciones de avanzar, es decir ir hacia delante, y por el otro en lo que si hay interés es en volver a caminar hacia un lado, en este caso hacia la derecha.

Dos políticos Republicanos, uno de Texas y uno de Indiana, presentaron la semana pasada una “nueva” propuesta de ley de reforma inmigratoria. Kay Bailey Hutchison y Mike Pence anuncian su propuesta como “un compromiso que aseguraría la frontera y permitiría quedarse en Estados Unidos a algunos indocumentados sin darles amnistía”.

Según ellos, el “compromiso permitirá reanudar la discusión sobre la reforma migratoria”.

Afortunadamente, parece que los únicos “comprometi-dos” con la propuesta son Hutchinson y Pence, porque su iniciativa es un paso de cangrejo, a la derecha de donde ahora estamos. En pocas palabras, su plan es asegurar la frontera primero, y después armar un programa neo-bracero como el que apoya George Bush.

Ya ahí nomás, en eso de “asegurar la frontera”, ya la regaron. Mientras haya trabajos de este lado que se pagan mejor que los del otro lado, y mientras no haya visas para todos los trabajadores internacionales, no habrá ni barda ni río ni desierto ni Minutemen que valga. La gente seguirá cruzando sin papeles. No se puede “asegurar la frontera”.

Pero si llegaran a “asegurarla”, vendría el segundo paso. Un plan de servidumbre medio esclavizada peor que en la Edad Media.

¿Qué tanto es una vida?

El plan de Hutchinson y Pence es simple: el gobierno de Estados Unidos le paga una lanota a varios contratistas privados para hacer listas de los patrones que necesiten trabajadores y de los trabajadores que necesiten trabajo en Canadá y México, y en los países de América Central que tengan tratados comerciales con los gringos. Como quien dice, si quieres remesas, más te vale firmar NAFTA y CAFTA. Si firmas, como te vas a quedar más pobre y tus campesinos y tus pequeñas industrias van a desaparecer, tendrás hartos “voluntarios” para chambear en Estados Unidos. Y claro, nada de andar eligiendo López Obradores ni Danieles Ortegas que propongan revisar los susodichos tratados.

A los “voluntarios” les van a dar visas de dos años, renovables cinco veces, es decir, que no van a ser residentes permanentes durante por lo menos 12 años. Después de 12 años se podrá pedir una visa de residente legal, siempre y cuando nunca hayan sido despedidos de su trabajo, pues esto significaría tener que abandonar el país. Por allá por el año 2023, los actuales indocumentados, aunque lleven ya 20 años en México del Norte, podrán tener el chance de pedir su ciudadanía estadounidense. Dentro de una vida, pues.

Pa’ completar el panorama, los patrones podrán “escoger” a los trabajadores, después de que les hayan hecho una profunda investigación. Olvídense de tratar de venir todos los que hayan andado en marchas, plantones, huelgas y sindicatos en México. Se trata de tener trabajadores dóciles, no revoltosos revolucionarios. El PAN estaría feliz, porque ningún perredista podría venirse pa’cá.

Y no termina ahí la cosa. El trabajador tendrá que pagar Seguro Social y Medicare, pero no tendrá derecho a usar los beneficios. Cuando se vaya, se los van a “devolver” (igual que a los braceros, supongo, 50 años después), y el gobierno usará las cuotas de los patrones para compensar a los hospitales por sus servicios a los inmigrantes. El patrón, claro, no tendrá que pagar ningún seguro de salud. Y el que agarre cáncer en la chamba, pues que se vaya a curar a México.

De remate, para pedir la primera de las seis visas de dos años, hay que salir de Estados Unidos.

La discusión de inmigración se reanuda en el Congreso después del Labor Day, variante gringa de nuestro Primero de Mayo. Hay que aprovechar el día festivo. Hay que volver a marchar todos.

Contacto Jorge Mújica Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx.

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