April 28, 2006

Catarsis en el cielo

United 93 es poderosa y respetuosa de su sujeto

Por Jose Daniel Bort

No tengo otra forma para escribir esta columna que desde el punto de vista personal. Los sucesos del 11 de septiembre del 2001 son particularmente intensos para mi, ya que vivía en Nueva York para aquella época, no tan lejos de las torres gemelas. Divisé por primera vez el hueco en la torre norte desde la ventana de mi habitación, y sentí el eco del sonido de la explosión de la torre sur en mi cara directamente, ya que lo estaba viendo desde la azotea de mi edificio en el Lower East Side de Manhattan.

Sin ser protagonista, pude vivir el miedo y el terror que ocasionaron esos actos vandálicos de primera mano, y entiendo como nos ha afectado a todos en este país. Por eso le doy la bienvenida a este nuevo film del director Paul Greengrass, el cual es una importante y meticulosa reestructuración de los eventos sucedidos ese día, dejando la verdad a relucir como el hueso expuesto en la herida.

“Imagínate, tenemos la posibilidad de un avión secuestrado…Ya no puedo recordar la última vez que tuvimos algo así…Ahora, volviendo al porcentaje de salidas nacionales”, es el diálogo del comandante de aviación en su reunión de aquel día. Actuado por ninguna estrella, tan solo excelentes actores con pocos créditos, United 93 empieza a desdoblar lo que seria la mañana más difícil en el cielo americano en los últimos sesenta años.

La acción se desarrolla intermitente entre los controles de navegación de Boston, New York, el departamento de aviación y lo que pasó en el vuelo de Newark a San Francisco, el cuarto que iba directo hacia la casa blanca y cuya misión era asesinar al presidente de los Estados Unidos. Aunque lo que sucede alrededor (los cineastas mezclan pietaje real de los ataques al World Trade Center super impuesto con la recreación de los hechos, incluyendo muchas veces a los verdaderos trabajadores que lo vivieron en carne propia.

Pero la acción más impresionante es la que sucede dentro del vuelo United 93. Tan solo cuatro terroristas (en vez de cinco como en los otros secuestros) rápidamente se hacen a bordo de la cabina del piloto, asesinan a los pilotos y obligan a todos los pasajeros a ponerse en la cola. A través de llamadas a los seres queridos se enteran de que son parte de una misión suicida y que su destino está sellado. Arrinconados, varios de los pasajeros deciden arriesgarlo todo por controlar de nuevo el avión y parar la misión.

Filmada en el nuevo estilo cinema verite con cámara en mano que se ha hecho popular en varios shows de acción de televisión, la cámara hiperkinetica trata de captar desesperadamente todos los puntos de la acción como si fuera un testigo sufriente de las consecuencias. Sin embargo, el mayor trabajo de Greengrass es con los actores, quienes todos están absolutamente controlados y sirviendo a la historia sin ninguna necesidad de pretensiones histriónicas. De esta forma, la cinta mantiene toda la urgencia y el dolor que el momento sugiere y permite hacer catarsis en pantalla. Pocas películas pueden lograr lo mismo. United 93 es una excelente película y no podía ser una mejor elegía a los héroes del once de septiembre.

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