April 28, 2006

Commentario:

Las dos caras de Bush

Por Humberto Caspa, Ph.D

En una reunión con empresarios del Condado de Orange, California, el Presidente George W. Bush nuevamente readecuó su posición en torno al tema migratorio. “No debemos olvidarnos que estamos considerando a seres humanos, a gente modesta. Tienen que ser tratados con respeto”, dijo. La actitud de Bush en este encuentro y las acciones de su gobierno contra los inmigrantes a lo largo de su administración son fiel reflejo de una moneda común y corriente: Tiene dos caras.

Las palabras del Presidente me hicieron recordar a la pancarta política de conservador altruista que le redituó bastantes votos en la comunidad latino-estadounidense durante su primera campaña presidencial.

El pasado lunes, el gesto del Presidente, matizado superficialmente por ese perfil solidario, logró conmover el alma de las mayorías hispanas. Empero, no llegó a convencerlos del todo, especialmente a los 12 millones de personas que viven al borde de la desesperación por la falta de una estabilidad legal en este país.

¿Cómo es posible depositar confianza en el Presidente después de todas las trabas que puso al tema migratorio durante su primera gestión? Su desinterés fue tan claro que no le importó dejar el tema migratorio en manos de una banda de radicales de su partido en la Cámara Baja del Congreso.

Cuando el Presidente Bush se dirige al pueblo norteamericano, como lo hizo el lunes por la mañana en el Condado de Orange, sus palabras denotan esperanza. Pero cuando las promesas requieren acciones, sus palabras se pierden en el horizonte. Al final todo lo que dice no significa nada.

Después de todo, la semana pasada su gobierno propició una de las campañas más deleznables de los últimos años. El jefe de la Oficina de Seguridad Interna, Michael Chertoff, ordenó una campaña de redadas que pusieron de luto a muchas familias de origen latinoamericano. Autoridades migratorias detuvieron a 1187 inmigrantes indocumentados a la luz del día y en pleno trabajo.

Al ser deportados sin un procesamiento jurídico, los oficiales de migraciones malograron el Habeas Hábeas, uno de los cánones más importantes de los derechos individuales de este país. Este prefijo legal le da al individuo la facultad de defenderse en una corte jurídica por cualquier cargo que le imputa el Estado, entidades u otras personas.

Por otra parte, las redadas no sólo afectan al empleado indocumentado sino también a sus familiares, particularmente a los hijos de los inmigrantes. Muchos de ellos tienen nacionalidad norteamericana. Fuentes de investigación fidedigna ya comentaron que muchos de los niños en edad escolar son hijos de padres indocumentados.

Asimismo, las leyes que se proponen en el Congreso no son nada alentadoras. La propuesta de ley Sensenbrenner, por ejemplo, es una atentado aberrante contra los derechos individuales de los inmigrantes documentados e indocumentados. Esta propuesta no se limita a ofender al individuo sino también profana lazos de enemistad a lo largo del continente americano, al promover la construcción de una muralla entre México y Estados Unidos.

Para muchos, la propuesta McCain-Kennedy es la propuesta idónea que resolvería la disyuntiva migratoria. Yo lo creo así también. Una de sus premisas estipula no abandonar el país para solicitar permiso de trabajo, y crea una alternativa viable para la legalización del individuo después de más cuatro años y una vez probando un comportamiento sin problemas con la ley.

Lamentablemente el proyecto de McCain-Kennedy todavía se debate en el Senado y el Presidente Bush no apoya la totalidad de esta medida. Por el contrario, se ha mostrado más inclinado a apoyar el proyecto que presentó el senador de Miami Mel Martinez, cuyo papel fundamental debilita la propuesta McCain-Kennedy.

No debemos olvidarnos que la propuesta que se apruebe en el Senado tendrá que conciliarse con la propuesta perniciosa de Sensenbrenner, el cual ha sido motivo de muchas movilizaciones sociales en las comunidades latino-estadounidenses. En este sentido, las manifestaciones civiles, los mítines políticos y los boicots se han convertido en los únicos recursos tangibles de presión para cambiar la tesitura de los políticos en el Congreso. ¿Qué pena, no?

En Bush tampoco podemos confiar. Sus intereses están más aferrados al sector empresarial, a los magnates del petróleo y financieros, que a la comunidad latina-estadounidense. En la ciudad de Irvine dejó muy claro a quién va dirigido su voz.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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