April 21, 2006

Comentario:

Unidos en la misma tragedia

Por Humberto Caspa, Ph.D

¿Está cerrada la cicatriz que dejó el horroroso ataque terrorista del 11 de Septiembre?

¿Cómo responderá la gente ante la apertura inminente de la película United 93 del productor y director de cine inglés Paul Greengrass?

Mientras los editores de este polémico cineasta empiezan a darle las últimas pinceladas y retoques a su película, la historia real de este lamentable hecho todavía se compagina en los anales de nuestro país y en el mundo.

Por supuesto que la cicatriz no está cerrada, pero es menester empezar a revivirla a pesar de que la llaga rojiza del ataque terrorista continua sangrando y produciendo sufrimiento. El dolor no sólo recae sobre los familiares de las personas que fenecieron ese día, sino también sobre todos las personas que vivimos, comemos y dormimos en un rincón de este país.

La película United 93 es una de muchas obras cinematográficas Hollywoodenses que, aparte de crear héroes de carne y hueso, van a darnos chance de analizar los patrones de conducta del gobierno en momentos de decisiones críticas. La población norteamericana nunca tuvo la oportunidad de participar en esos procesos, pero ahora sí podrán observarla a través de la pantalla grande.

Fahrenheit 9/11, del productor y director Michael Moore, fue una de los primeras películas documentales que puso en tela de juicio las incoherencias del actual jefe de gobierno. Ver la indecisión del presidente George W. Bush, a través de esta película, resulta bastante intrigante. El Presidente no supo reaccionar en forma responsable y acertada durante los primeros minutos del ataque terrorista; prefirió seguir estimulando la charla infantil en una escuela básica, a pesar de que sus guardias ya le habían informado de los sucedido en Nueva York.

Así, como Fahrenheit 9/11, también hubieron otras obras cinematográficas que causaron polémica en nuestro país. Nadie se olvida el rodaje de Apocalipis ¡Ya!, cuya historia narra el trágico desenlace de la Guerra de Vietnam. Tampoco nos podemos olvidar de La lista de Schindler. A pesar de que fue filmada muchos años después de la Segunda Guerra Mundial, esta película describe detalladamente el heroísmo de una persona en medio de los horrores del Tercer Reich de Hitler, cuyo régimen causó la muerte de más de seis millones de judíos.

Muchas de estas películas salieron al aire cuando las cicatrices ya estaban cerradas y no había indicios de producir algún dolor. Sólo el recuerdo, tal vez el coraje o la melancolía son la respuesta de aquellas personas que se mantuvieron sentadas herméticamente dentro de las salas de cine.

La película de United 93 de Paul Greengrass rompe con esa lógica histórica. Nace justamente cuando la gente y los medios de comunicación todavía hacen referencia a los estragos que causaron los ataques terroristas.

Por mucho, este evento cambió la dinámica y la contextura sicológica e ideológica de nuestro país. Si antes del ataque, Estados Unidos mostraba síntomas de una sociedad progresiva, tolerante y democrática, hoy no podemos decir los mismo. El 11 de Septiembre la convirtió en un país altamente celoso y retraído. Parece que los aviones doblegaron el espíritu ideológico del progreso, mancillaron a la democracia y permitieron la participación de fundamentalistas –religiosos y no religiosos— en la toma de decisiones del gobierno.

Cuando los cánones religiosos empiezan a entremezclarse con los asuntos políticos y cuestiones de poder, las bases del gobierno empiezan a tambalearse, las paredes democráticas empiezan a ceder, se rajan y dan lugar al autoritarismo de Estado. Una de las consecuencias lamentables del 11 de Septiembre fue precisamente el crecimiento del gobierno en detrimento de los derechos civiles de los individuos.

Por otra parte, el recrudecimiento de las leyes contra los inmigrantes son prueba clara del carácter fascista de algunos representantes del gobierno en la Cámara Baja del Congreso.

United 93 sirve para la reflexión. Esta película no debe prestarse a la crítica inmadura moralista de que quienes utilizan el concepto del respeto a los sentimientos ajenos para incriminar a una obra que no hace más que sustraer los fantasmas de una historia que todavía no termina.

Allí estaré en la sala cinematográfica próxima a mi domicilio, recordando que el mal humano todavía existe y esta vez está encarnado en los terroristas, y en algunos oportunistas radicales del gobierno.

Dr. Humberto Caspa es Profesor adjunto en la Universidad Estatal de California Long Beach. E-mail: hcletters@yahoo.com

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