April 21, 2006

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Luisa Fernanda Montero

Un día para la historia

¡Quiero ver a mi hijo, llevo trece años sin ver a mi hijo! Me dijo con la voz quebrada Silvia Zapata, una inmigrante chilena que marchó el pasado 10 de abril en Washington por los derechos de los inmigrantes; no tuve valor para preguntarle nada más, mi grabadora y mi postura de periodista parecían sobrar ante la mirada suplicante de una mujer que se ha pasado la vida limpiando casas ajenas para darle a su hijo todo lo que ella, quizás, no tuvo y a la que el destino le ha negado también la fortuna de verlo crecer.

¿De que estamos hablando? Estamos hablando de millones de personas alejadas de sus seres queridos, de millones de sueños confundidos en la labor del día a día, de honestidad, de fe, de esperanza, de justicia, de dignidad.

Como Silvia, cada uno de los millares de manifestantes que salieron a las calles blandeando banderas estadounidenses y gritando consignas, tiene una historia. En su record están los muertos que no pudo enterrar, los amigos que no volvió a ver, las calles que no volvió a pisar, los seres queridos que aun lo esperan, los que lo quieren abrazar.

Ellos, los manifestantes, están hablando de lo que les exige su corazón, del derecho al lugar que se han ganado con el sudor de su frente y de su propio sueño americano.

El resto del mundo está hablando de leyes, de fronteras, de muros, de intereses económicos y políticos y de ilegalidad.

Las multitudinarias marchas acapararon los titulares de todos los medios de comunicación, porque una cosa es cierta, estemos hablando de lo que estemos hablando, es imposible ignorar  los ríos de gente que inundaron las calles de las más importantes ciudades de este país.

Superando las predicciones más optimistas 500 mil almas se manifestaron en Dallas, 500 mil en Los Ángeles, 200 mil en Washington, 100 mil en Phoenix, Nueva York y Denver, 50 mil en Atlanta y  Houston, 20 mil en San Diego y Miami y 75 mil en Fort Myers,  sin contar las decenas de ciudades que también se sumaron a la lista de los que piden por una reforma migratoria justa, comprehensiva y humana.

¿De que estamos hablando? Estamos hablando de que como bien lo dijo en su editorial del 12 de abril el New York Times, los manifestantes han interiorizado claramente, al menos uno de los pilares de la cultura Americana: El disenso pacífico masivo puede generar acciones gubernamentales.

“¡Hoy marchamos!, ¡mañana votamos!” estamos hablando de una realidad humana, pero también democrática, el mensaje para los legisladores es claro.

Tanto los lideres Demócratas como los Republicanos le han hecho la corte al voto hispano, que como es sabido, ha jugado un papel importante en más de una ocasión a pesar de que se calcula que sólo abarca el 6 por ciento de las urnas, como ocurrió en el 2004, pero factores demográficos sugieren que esa proporción se incrementará ostensiblemente en futuras elecciones. Ellos lo saben.

Así que son muchas cosas las que están en juego y en la enramada política que definirá el destino de doce millones de personas, muchos se están jugando su capital y otros tantos están tratando - en pleno año electoral - de poner a su favor la balanza que se extrae de los miles de manifestantes que han salido a las calles.

Lo que ocurra cuando el senado retorne de su receso el 17 de abril, es tan impredecible como las posturas de sus miembros, que  como quedó demostrado el pasado siete de abril, cuando tras haber anunciado con bombos y platillos el alcance de un acuerdo bipartidista para alcanzar una reforma viable, el atrincheramiento de republicanos y demócratas en sus posiciones impidió  proceder a la votación definitiva de la medida de consenso pre-sentada por Chuck Hagel y Mel Martínez.

Así las cosas podemos estar al comienzo de un debate que puede tardar más de lo que espera Silvia Zapata, ella, sólo sabe que quiere ver a su hijo y hará lo que le pidan para lograrlo sin echar al traste sus 13 años de sacrificio.

El republicano por Pennsylvania y jefe del comité judicial que le dio el primer impulso a una reforma migratoria integral, Arlen Specter, aseguró en una entrevista concedida al canal de noticias Fox que tiene una propuesta lista para debatirse al finalizar el receso de pascua. Habrá que ver.

Por ahora, no queda más que esperar que de alguna forma, que no es imposible en un país que se reclama valuarte de la democracia y la libertad, se escuchen las voces de los que claman justicia, de los que se han ganado el derecho a ser ciudadanos del país que escogieron para vivir; porque como lo dijo ante más de doscientas mil personas en el Mall de Washington el congresista demócrata por Virginia Jim Moran, en ciertos casos, “la ciudadanía no debería corresponder al accidente de donde nacimos”.

“John McCain y yo tenemos un plan, un plan fuerte, un plan justo, un plan para el futuro de América y nunca nos vamos a rendir, nunca vamos a ceder” bramó en el mismo escenario el senador demócrata por Massachussets  Edward Kennedy, proponente de uno de los proyectos que más eco ha alcanzado entre la comunidad latina, por contemplar un camino cierto hacia la legalidad.

Entre la frialdad y el radicalismo de los que se oponen a abrirle un camino a aquellos que se lo han ganado trabajando y la vitalidad y la fuerza de los miles de marchantes, sus líderes y simpatizantes hay una gran verdad, aquí todos somos inmigrantes, excepto los indígenas americanos.

“Antes de que hubiera fronteras todos éramos un pueblo, nosotros hemos sufrido la represión de las colonias, de la injusticia y de la pobreza, pero hoy es un nuevo día y estamos con ustedes en la lucha para que sean ciudadanos de Estados Unidos de América” le dijo a los miles de marchantes en Washington, Penny Gamble Williams, líder espiritual de la tribu Wampanoag el pasado 10 de abril, un esplendoroso día de sol que, pase lo que pase, quedará inscrito en los anales de la historia.

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