April 14, 2006

Cristo Marcha con el Pueblo, Aleluya

Gilberto E. Chávez
Obispo Auxiliar de San Diego

Hoy celebramos la Pascua de Jesús, desde la muerte en la cruz hasta la resurrección. Cristo nos enseñó cómo pasar de la oscuridad a la luz, a la nueva vida. En verdad La Resurrección se puede aplicar a todas las acciones que nos ofrecen mejor vida. En el Día de la Resurrección apreciamos una esperanza verdadera y profunda. Es una esperanza que afecta nuestra alma y cuerpo y se nos dice que sí se puede mejorar o superar.

Esta semana ha quedado en la historia de San Diego esta extraordinaria marcha, movimiento de gente expresando su apoyo a todos los inmigrantes que carecen de documentos.

El 16 de abril celebramos el Domingo de Ramos cuando Cristo entra a la ciudad Santa para salvarla. De la misma manera más de 60 ó 75 mil personas salieron a expresar su apoyo a los inmigrantes que carecen de documentos y entraron al corazón de la ciudad de San Diego. Vinieron de muchas ciudades del Condado para unir sus manos, corazón y mente en una sola esperanza para que se les trate con dignidad, respeto, justicia abriendo una nueva luz para los inmigrantes.

Esta marcha es un triunfo para los hispanos por varias razones: en primer lugar esta marcha expresó que el hispano tiene la capacidad para unirse como pueblo y luchar por los hermanos que carecen de atención.

Esta marcha demostró que el pueblo puede unirse si hay un gran objetivo para realizarlo. Este evento nos indica claramente que el pueblo perdió el miedo al que dirán de mi. Con su frente alta ondeaban sus banderas con alegría y serenidad. Mucha gente llevaba fotografías o estandartes de la Virgen de Guadalupe, nuestra Madre que estaba también presente en esta marcha.

Preguntando sobre las expresiones del pueblo algunos decían: Qué bellísima expresión de unidad y fortaleza. Otros decían: esto fue un milagro de Dios, algo muy difícil de realizar. El evento sobrepasó las expectativas de todos. Muchos decían: nuestros jóvenes tienen un sentido social al participar en esta caminata de paz y reconocimiento.

Es un hecho clarísimo que nuestro pueblo es muy trabajador y sabe valorar sus esfuerzos en el producto que elabora.

Otras personas dijeron con entusiasmo que nuestro pueblo tienen un gran futuro pues en general es muy responsable.

El hispano está aquí presente y desea dejar sus huellas y su carácter en este mundo moderno y desea vivir la vida actual para modificarla según el pensamiento de Cristo. El pueblo demostró mucha madurez pues no hubo ningún incidente negativo en todo el trayecto hasta llegar al edificio del Condado de San Diego. Estoy muy seguro que Cristo resucitado acompañó a su pueblo que desea una ley de inmigración justa y misericordiosa. Que Estados Unidos de América así como tenemos dos pulmones así también tiene dos pulmones: uno de justicia y otro de compasión.

La Resurrección de Cristo nos ofrece esa esperanza que sí podemos ser creativos y solidarizarnos con el hermano pobre.

Cristo vive y está presente con su pueblo. El nos enseñó a ayudar al prójimo especialmente al más pobre. El nos enseñó a amar a Dios y al prójimo porque Dios es amor. Este amor vivo y patente es el que Cristo resucitado nos ofrece en la resurrección. El ha triunfado sobre el pecado y la muerte. También nosotros con la ayuda del Espíritu Santo podemos vencer los obstáculos de la vida que nos impiden mejorar y crecer.

Que esta Resurrección nos impulse a tener una nueva esperanza de mejorar el servicio al prójimo, especialmente del hermano pobre.

Somos hispanos recios, fuertes y con talentos. Sabemos la importancia de Dios, la importancia de la familia y hemos demostrado que podemos unirnos. Todo el mundo desde el Papa, en el Vaticanos, hasta el más humilde campesino en China, ha oido la voz del pueblo hispano de Estados Unidos.

Que el Señor resucitado bendiga nuestros esfuerzos pequeños o grandes.

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